Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Suele creerse que la moda de una temporada puede anticiparse una vez se ha visto a los grandes diseñadores en las semanas de la moda de París, Milán y Nueva York. Sin embargo, hay unos encuentros previos, los de los textileros, que son los que aportarán el mapa de ruta que seguirá la moda en el calendario venidero. ¿Qué es un vestido si no las flores que inundan la tela o el gris lavanda que lo salpica?
Desde hace más de 30 años París reúne con su feria Première Vision a los países más determinantes en materia de moda y crea una especie de síntesis creativa, un decálogo mundial resultado de poner a hablar a fotógrafos y diseñadores, quienes intentan traducir a tonos, estampados y texturas los aires sociales, los sentimientos políticos, las apuestas en el arte y la vida en las principales ciudades.
Desde hace tres años la feria de textileros europeos tiene una versión en Brasil (así como una en China y Rusia), según dice su director, Jacques Brunel, “porque Brasil tiene un potencial enorme en textiles. Es la sexta industria textil del mundo, el segundo productor de denim y el tercer productor de tejidos de punto”. Los centros de la moda empiezan a desplazarse, y las influencias llegan de lugares menos esperados. Después de recorrer los más de 100 estands de textileros brasileños —muchos de los cuales visitarán la feria Colombiatex, en Medellín, que se realizará la próxima semana— algunas cosas pueden decirse sobre lo que nos depara 2012.
No está de más señalar que todas las ferias de insumo y de diseño van un año adelantadas en el calendario, todo con el fin de que los diseñadores tengan el tiempo suficiente de crear colecciones acordes con los designios y de que las grandes empresas puedan producir y distribuir en sus estanterías la ropa más novedosa.
Pascaline Wilhelm, directora de moda de Première Vision, anticipa que hay una gran energía y vivacidad en los tejidos que no se veía hace muchos años. “Tenemos ganas de hablar de colores, vamos a ver muchos experimentos con las costuras, asistiremos al matrimonio de elementos muy diferentes. Parece que dejamos atrás esos aires de pesimismo y austeridad que demandó la moda tras las crisis económicas y vemos aparecer una época inédita que deja atrás la nostalgia. Es como si dijéramos ‘¡ya no vamos a cometer los mismos errores, por lo menos vamos a cometer errores nuevos!’ ”, explica esta experta que está en Brasil para exponer el informe Conferencia de moda, que presentará en dos semanas en la versión de Première Vision París.
Así, la primavera-verano de 2012 parece ser una en la que las transparencias de las telas se logran a través de entramados muy arquitectónicos en los hilos, todo se torna ligero, ingrávido, voluminoso, vemos en estampados y bordados emerger una naturaleza extraña, insectos y plantas de colores y formas exóticas, tanto que las telas que compondrán los vestidos parecerán a veces las páginas de un botánico.
“Las telas y los cortes hablan de una matemática poética, de una geometría que no es para nada conceptual, sino que es capaz de extraer la belleza del movimiento, vamos a ver telas que parecen sugerirnos que ¡hay cuerpos en las telas y los cuerpos se mueven, nos vamos a mover armónicamente con ellos”, añade Wilhelm, quien tiene el bello trabajo de volver conceptos esas inspiraciones que están determinando la forma, pero también los materiales y colores de los vestidos de una temporada.
Esta especie de oráculo de las tendencias deja también anticipar que las telas más formales adquieren toques casuales, los hombres verán desaparecer los cuadros y volverán a primar las rayas amplias con otras más ligeras, se mezclarán estampados de forma caótica, como una fórmula que busca proponer en la moda cosas menos conocidas, mientras el naranja, los tonos pálidos, el blanco y algunos pocos oscuros, pero esenciales, marcarán los estados de ánimo de nuestros vestidos en la temporada venidera.
*Por invitación de Texbrasil.