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Están en la onda de aprender haciendo. Así ha sido a lo largo de sus vidas, signadas por el amor al arte y la pasión por los libros. Al ver la imposibilidad de decidirse por algunos de los dos, optaron por mezclarlos y así nació La Silueta Ediciones. En esta propuesta lo artístico se percibe en cada hoja, en la portada, en la tinta, en el detalle y en la ilustración. Todo es importante y nada puede pasarse por alto. Por eso ellos insisten en que no se llama simplemente ‘Silueta’, sino ‘La Silueta’ porque en el artículo está la diferencia.
Andrés Fresneda y Juan Pablo Fajardo son los creadores de este sello editorial que nació hace 10 años cuando ambos se dedicaban a estudiar artes plásticas. Ellos se conocen desde tercero de bachillerato y aunque han hecho distintos ‘negocios’ juntos (diseñaron camisetas, realizaron vitrales y vendieron revistas de tinte estudiantil), el fruto más diáfano de su amistad es, sin lugar a dudas, la permanencia de su firma en el complejo mercado artístico y editorial de Colombia.
Una década de labores es mucho, pero al mismo tiempo es muy poco para consolidarse con una iniciativa arriesgada como ésta. “Ha sido como un largo recorrido y tratamos de inventarnos maneras distintas de hacer los libros, explorando los materiales y nos ha tocado hacer de todo, desde cosas convencionales hasta publicaciones muy sugestivas. Con La Silueta hemos podido hacer aquellos textos que siempre tuvimos en nuestras cabezas”, manifiesta Juan Pablo Fajardo, un artista que se ha hecho diseñador, editor y empresario a punta de pulso y seguridad.
El común denominador de las publicaciones de La Silueta Ediciones es el cuidado con el que se estudian los temas para traducirlos al lenguaje editorial, porque cada texto es diferente. Su primera serie se llamó Excusados, en el que se mezclaron varias tintas y el papel cumplió la función de una pared, porque en él se aplicó directamente el atomizador. Esa fue la manera más fiel que encontraron estos jóvenes para mostrar en un libro la realidad de una ciudad.
Después se aventuraron con una publicación sobre Nicolás París, en la que la tinta simula al grafito y los dibujos parecen haber sido realizados en el mismo papel. Es un libro interactivo porque los lectores se ven en la obligación de doblar las hojas para comprender su significado.
Hace pocos meses La Silueta Ediciones presentó F:ototk, una serie de libros de fotografía cuya utilidad se asemeja a la de un cuaderno porque tienen el lomo en tela, están cosidos con hilo para que cada página pueda abrir bien y en todos los detalles se ve la dimensión real del trabajo de tres fotógrafos consagrados: Adriana Duque, Karim Estefan y Guadalupe Ruiz. Este proyecto fue desarrollado en conjunto con la Consejería Cultural de España.
“Más que una mirada distinta nos interesa hacer cosas que a nosotros nos gustaría encontrar en las editoriales. Le apostamos a las publicaciones que están como en el intermedio entre un catálogo y un gran libro, tal como se ve en la colección F:ototk. Nosotros queremos que cada pieza que hagamos sea lo más económica para que la gente la pueda tener y el producto tenga una óptima circulación”, comenta Andrés Fresneda, otro integrante fundador de La Silueta.
De los artistas que siempre han sido, ambos rescatan la virtud de tener el ojo educado y comprender la realidad del mundo de las exposiciones. Nunca se olvidan de la sensibilidad, porque a partir de ella han enriquecido sus publicaciones. En este momento están desarrollando estrategias para que sus ediciones adquieran visibilidad. Ellos saben que el rango de gente que identifica su trabajo es muy reducido, pero con paso firme y con piezas impactantes como las que hacen, lograrán consolidar su estilo.
Con diez años en el mercado, aún este dueto particular tiene muchos ‘deudores intelectuales’, aquellos artistas que merecen una oportunidad para publicar y no la han conseguido. Y es que, ante todo, La Silueta Ediciones es un lugar para hacer realidad los sueños.