Los matices realistas de Honoré de Balzac

Considerado como uno de los precursores de la novela realista en Francia en el siglo XIX, Honoré de Balzac logró retratar con precisión las costumbres y el devenir de una sociedad que aún guardaba las secuelas de la Revolución Francesa. 

Honoré de Balzac, uno de los escritores más importantes de Francia, autor de La comedia humana y Piel de zapa, entre otros libros.  / Archivo
Honoré de Balzac, uno de los escritores más importantes de Francia, autor de La comedia humana y Piel de zapa, entre otros libros. / Archivo

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Su pluma parecía una pinza que agarraba cautelosamente cada una de las muestras de la vida en Francia. En las hojas en blanco desmenuzaba la cotidianidad de un país en transición, de una sociedad cómica que era cambiante, pasional y elegante en medio del caos de un nuevo orden. Nunca importó que estuviera 16 horas anclado a la escritura, las pocas horas que pasaba por fuera de sus historias bastaban para retratar aquel entorno que lo conmovió y lo llevó a ser uno de los vanguardistas literarios de su país gracias a sus obras enmarcadas en el realismo literario. De allí también se destacarían los autores Stendhal y Gustave Flaubert. Si bien cada uno posee su autonomía y su estilo narrativo particular, sí hay que decir que el realismo francés posee un fuerte carácter crítico hacia la sociedad y una tendencia a confrontar las tradiciones moralistas y los valores impuestos de una comunidad guiada por la opulencia y la avaricia.

Balzac, quien es considerado el padre del realismo, generó una ruptura en las tendencias literarias en Francia. Tras el paso del romanticismo y la exaltación de lo fantástico y maravilloso, el realismo se encargaría de ver el otro lado de la moneda y pasaría a ser el canal de expresión de los grandes escritores de la época ante la oscuridad, la codicia y la sevicia de los seres humanos. La minuciosidad a la hora de analizar los patrones del comportamiento humano, generó una expectación importante en Balzac, de hecho se podría hablar de una obsesión del escritor francés por detallar rigurosamente las acciones y las costumbres de su país a través de sus escritos.

Un libro hermoso es una victoria  ganada en todos los campos  de batalla del pensamiento humano”. Así definiría Balzac al objeto que lo hizo trascender y así mismo se podría definir a la obra insigne de su narrativa: La comedia humana. En este libro de la literatura universal, se halla  un ejemplo de lo meticuloso que fue el padre del realismo para centrar su foco de atención en el entorno que lo rodeaba y que pretendía determinarlo. Los cien textos que constituyen el cuerpo de la obra, revelan una actitud maniqueísta en el autor que, posteriormente, iba a derivar en una narrativa enmarcada por el pesimismo y el rechazo de los ideales burgueses que se alzaban a mediados del siglo XIX. Escenas de la vida parisina, Escenas de la vida privada, Escenas del campo y Escenas de la vida política se destacan a lo largo de La comedia humana. Todas ellas simbolizan el tacto del autor por especificar cada mundo a partir de su verdad y las imbricaciones de esta con el tiempo y el espacio que se habita. El primo Pons, Papá Goriot, Un asunto tenebroso, La búsqueda de lo absoluto, Los chuanes y El cura del pueblo son algunas de los escritos que conforman la estructura de La comedia humana, de su apuesta por la unificación de la acción y de las tramas a través de escenarios similares donde se establece una conexión del ambiente con el personaje y, donde, precisamente ese, o esos personajes aparecen reiteradamente marcando una jerarquía o un orden de los mismos en los relatos.

La creación literaria de Balzac posee un híbrido entre la ficción y la verosimilitud de la narración. Aquí la imaginación entremezcla el don del escritor para describir al pie de la letra lo que ve en la realidad, con las imágenes que construye a partir de varios personajes, lugares, objetos y costumbres.  El valor de la ignominia, la avaricia y del oprobio se alzan como elementos estéticos de una narrativa que se contrapone a la tendencia del romanticismo y que se acerca más a un lado desfavorable, sombrío y angustioso de nuestra esencia. De ahí deriva el carácter pesimista, pero, a la vez, una intencionalidad que busca retratar en su plenitud el comportamiento de las personas. 

El realismo de Balzac, más que asociarse con un valor lóbrego, es un género que permitió construir una crítica sobre la época, sus tendencias materialistas y su individualismo exacerbado. De manera que la literatura, y en general las letras, servirían como canal para leer lo que somos y para convertirse en el resultado de un análisis y una observación drástica y desmesurada acerca de lo que eran (somos) los seres humanos como especie

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