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La dama de los aires
“O aterriza en diez minutos o el avión explota”. Estas fueron las palabras que llenaron a Dorian Ospina, capitana de la aerolínea LAN, de valentía para maniobrar y lograr aterrizar un avión en una improvisada carretera ubicada entre Hobo y Florencia, Huila, mientras que uno de los hombres, que luego secuestraría al senador Jorge Eduardo Gechem, le apuntaba con una pistola en su cabeza. “ Esta ha sido las situación más críticas de mi carrera. En ese momento las alarmas no paraban de sonar por sobrevolar tan bajo, en medio de ese ruido debía mantenerme concentrada y evitar pensar en los pasajeros y en la familia para no agobiarme más”.
Esta crisis, reconoce Ospina, fue decisiva en su vida, pues la hizo una mujer más fuerte y una piloto reconocida en el medio. Aunque en realidad su existencia misma la había formado como una persona emprendedora que cumple sus sueños y sabe ser madre y trabajadora al mismo tiempo. “Tengo una hija de ocho años con síndrome de Down, quien requiere cuidados especiales . He aprendido a manejar mis días como una agenda y cuento además con la ayuda de dos persona que me apoyan con el cuidado de María Alexandra cuando estoy trabajando. Adicionalmente, el hecho de que los pilotos tengamos nueve días libres al mes me ha permitido tener tiempo para mi hogar”.
Para esta capitana, que lleva 25 años ejerciendo como piloto, la tenacidad y perseverancia han sido un herramienta indispensable en su carrera. Eso lo aprendió al inicio cuando recibía regaños de sus profesores de la escuela de aviación del Pacífico de Cali, donde se preparó para ser piloto. “Hace 25 años las cosas eran más complicadas porque muchos de los pilotos eran de la Fuerza Aérea entonces estaban acostumbrados a dar órdenes, eran personas duras. Sin embargo, considero que esas lecciones me sirvieron para hacer mi trabajo perfecto. Cuando la gente ve que es una mujer la que está en la cabina se sorprende, pero éste es generalmente un gesto de orgullo, más aún cuando se tienen aterrizajes impecables”.