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En una habitación especial de cuatro metros de alto, Astrid Hadad guarda los 150 vestuarios que ha creado para sus diferentes espectáculos. Algunos permanecen colgados y otros tienen que estar en cajas, protegidos de la luz, pues por haber sido confeccionados con hule espuma corren el riesgo de deshacerse.
En cada uno de estos exuberantes, vistosos y provocadores atuendos está impregnado el espíritu de esta cantante mexicana, que ha experimentado con géneros como el mambo, la cumbia y la ranchera para fusionarlos con el teatro-cabaret y dar origen a una propuesta escénica única, protagonizada por la crítica a los sistemas políticos de su país. Además de su extraordinaria voz y de la contundencia de las letras de sus canciones, son los vestidos los que dan vida a los espectáculos de Hadad.
De hecho, muchas veces los diseña antes de escribir las letras de sus canciones o realiza un proceso creativo paralelo. Tanta importancia tienen, que a partir de ellos surgió su primer libro, Tierra misteriosa, bautizado igual que su más reciente show, que presentará en Bogotá en el marco de la Feria del Libro el 27 y el 29 de abril en Corferias. Se trata de una publicación de 64 páginas, con fotografías de los 20 vestuarios que se elaboraron para este último espectáculo, frases representativas de sus canciones, un collage que refleja sus fuentes de inspiración y un recuento de su carrera musical.
Desde París, Hadad habló para El Espectador sobre este libro, que apenas va a llegar a las librerías mexicanas y que define como una publicación artística, muy visual, dirigida tanto a sus seguidores como a aquellas personas que quieran conocer un poco más de México, “al que considero un país muy barroco, en el que hay una memoria colectiva muy fuerte a través de las imágenes; incluso, se podría decir que éstas se encuentran en el ADN de cada habitante”.
Tal vez por eso, agrega Hadad, “siento que es tan importante mi imagen en cada presentación. Es a través de ella que puedo probar la contundencia de lo que quiero decir”. Aunque adora todos sus vestuarios, uno de los de Tierra misteriosa que más le gustan es un altar de plata que diseñó para utilizar mientras interpreta una canción sobre la explotación de los esclavos después de la conquista española y cómo ésta se ha venido prolongando hasta nuestros días, por medio de distintos personajes como empresarios, presidentes, militares y miembros de la iglesia.
Un año y medio duró el proceso de creación, diseño y confección de estos 20 trajes que utiliza para su show de Tierra misteriosa, el cual ya ha presentado en Suecia y Noruega y por primera vez será visto en Colombia. A veces el tiempo que se tarda junto con su equipo de trabajo —una modista que le hace los corsés y los arreglos de las telas y artistas que diseñan las bases para los sombreros o los mecanismos para montar las piezas— es menor. Todo depende de qué tan rápido le llegue la inspiración y de la cantidad de viajes que tenga. Por lo general, busca ideas en la naturaleza y en la historia.
Y siempre participa en todo el proceso de confección, desde la elección de los materiales hasta la última puntada. “Tengo que estar convencida de lo que voy a lucir. Además, debo conocerlos muy bien, pues a veces son hasta peligrosos. No cualquiera puede llevar uno de mis vestidos”.