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Inspirada por Safo de Mitilene y famosa en los grandes salones literarios de París, la francesa Madeleine de Scudéry (1607-1701) fue una mujer transgresora que, si bien escribió sobre temas recurrentes en la literatura, como el amor, lo hizo desde una perspectiva diferente y novedosa. Afirma Stefan Bollmann, en su entrada sobre Scudéry en Women who write are dangerous, con respecto a la tendencia de algunas de las escritoras del momento: “Al tiempo que las mujeres estaban haciendo esfuerzos específicos para ganar su entrada en el mundo literario, tradicionalmente dominado por hombres, trataban de reemplazar la idea masculina del amor ¾que oscilaba entre la mirada a la mujer como objetos de idealización (por ejemplo, en la lírica del amor cortés), y el desprecio¾ con nuevos conceptos. Honestidad e integridad se convirtieron en valores de una estética femenina que abarcaba la vida y la literatura” (Traducción libre, Abbeville Press Publishers, 2018, p. 50).
Esta tendencia propendía por mofarse de la idea de que los hombres eran los únicos que podían elegir sus cónyuges, mientras que las mujeres solamente obedecían. Así mismo, la ridícula necesidad de encontrar la supuesta mujer perfecta es parte del discurso crítico de Scudéry. También parodiaba el matrimonio como obligación cultural y única alternativa para las mujeres. Por ejemplo, en Artamène ou le grand Cyrus (1654) considera el matrimonio como una tiranía. De hecho, ella misma nunca se casó y además se liberó de la custodia legal que tenía su hermano sobre ella.
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Una de sus obras más relevantes, Clélia, historia romana (publicada en diez volúmenes, entre 1654 y 1660), es una novela fundamental en la historia de la literatura francesa. Dentro de esta gran novela, el llamado “Mapa de la ternura” presenta una forma anacrónica de las pasiones amorosas en cabeza de personajes de la Roma antigua. Se trata de un mapa que guía al amante inexperto hacia los tres posibles tipos de amor: el amor como respeto, como estima, o como afecto. Para llegar al más deseable, el del afecto, es preciso seguir derecho por el Río del afecto y no desviarse a la izquierda por el Mar de la hostilidad o a la derecha por el Lago de la indiferencia.
Madeimoselle de Scudéry, la ilustre Safo o la ninfa de Marais, como también se le conocía, nació el 15 de noviembre de 1607 en Le Havre, Francia, en el seno de una familia de la nobleza baja. Quedó huérfana a los seis años y quedó a cargo, junto con su hermano, de un tío muy cercado de la corte en París. Fue por esa cercanía que tuvo acceso a las letras, a la música y a la cultura en general, que cada vez se propagaba con más vehemencia hacia todas las esferas de la sociedad. Ese conocimiento fue suficiente para franquear la entrada a los salones más prestigiosos de París, como el Rambuoillet, aunque más tarde creó su propio salón y, aunque al comienzo publicó con el nombre de su hermano Georges, también escritor, porque era my difícil que publicaran a una mujer, poco a poco fue entrando al mundo de la literatura con su propio nombre. Años después de rubricar sus escritos se le acusó de adjudicarse novelas escritas por su hermano, a pesar de que era precisamente lo contrario. Escribió ensayos, novelas, mucha correspondencia, teatro y poesía. Son famosas las burlas que hizo Molière a algunas de sus comedias, Les précieuses ridicules (Las preciosas ridículas), Les femmes savantes (Las mujeres sabias) y Le misanthrope (El misántropo), pues a su juicio eran muy adornadas y llenas de barroquismos y cursilerías. Estas críticas la afectaron mucho. Murió el 2 de junio de 1701.
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Un ensayo notable, se denomina Sobre la mentira, el disimulo y la sinceridad, publicado entre 1680 y 1692, en el que se refiere a manera de relato al actuar de ciertas personas: “No obstante, tal y como os han dicho, tiene ingenio, se expresa con facilidad y resulta divertido para quienes no saben que es un mentiroso, pues siempre dice cosas que todo el mundo ignora”; “Por el contrario, hay que contemplar la verdad como el alma misma de la caballerosidad, por decirlo así. Dado que lo único que distingue a los hombres de los animales es la palabra, pues ella es la imagen de su razón, si la falsificamos nos volvemos indignos de ser humanos”.
Su obra literaria es parte del movimiento literario llamado “Preciosismo”, a partir del cual se reviven emociones como la melancolía, la aburrición o el desasosiego: “El amor es un no sé qué, que aparece no se sabe dónde y que finaliza no se sabe cómo”. Sus novelas presentan una visión del amor utópico e idealizado, pero desde la perspectiva femenina. Las tramas están llenas de personajes de diversos momentos de la historia, héroes o heroínas de la literatura greco-romana sobrepuestos en la moda y la cultura francesa del momento. Es más, en las novelas es viable identificar fácilmente personalidades públicas de su época.
Un ensayo notable se denomina Sobre la mentira, el disimulo y la sinceridad, publicado entre 1680 y 1692, en el que se refiere a manera de relato al actuar de ciertas personas: “No obstante, tal y como os han dicho, tiene ingenio, se expresa con facilidad y resulta divertido para quienes no saben que es un mentiroso, pues siempre dice cosas que todo el mundo ignora”.
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Se trata pues de una de las primeras intelectuales del siglo XVII en Francia, una escritora prolífica y diversa. Era apreciada en los salones parisinos por las conversaciones literarias y políticas y por la ruptura con las tradiciones que conminaban a la mujer a la discreción en cuestiones amorosas.