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El artista Guerrero Mora no ha cesado de explorar formas, espacios, luces y colores propios del sur, su tierra natal, desde 1960, año en que la Universidad de Nariño le otorgó el Premio de adquisición por su obra Oración de la tarde. Después de una etapa experimental, influenciada particularmente por Obregón y otras figuras del arte moderno nacional, el artista decidió emprender la búsqueda de un estilo propio y encuentra en el paisaje una fuente inagotable para expresar sus más profundas emociones. (Ver acá Algunas de las obras que Manuel Guerrero Mora expone en Casa Cano)
Como bien lo describe el escritor y poeta Juan Gustavo Cobo Borda en el prefacio del libro Guerrero Mora, “sus pinceladas fuertes y enérgicas, en trazos oscuros, terminan por fijar no un horizonte sombrío, sino más bien las sucesivas capas de una geología en tensión, que se resquebraja en ángulos, cortes, hirientes superposiciones que tornan lo idílico del paisaje, contemplado desde lo alto, un feroz combate de formas. Hay pugnas, estallidos y conflagraciones de color”. Las obras de Guerrero interpretan la naturaleza y geografía del sur, del trópico y de los Andes.
Guerrero Mora no sólo se ha conformado con la exploración del dibujo y la pintura, también ha incursionado en el lenguaje visual. Es un gran apasionado y estudioso del cine, lo que lo ha llevado a realizar diversos trabajos en video.
Durante su vida artística, ha realizado varias exposiciones individuales y colectivas en diversas galerías de París y otras ciudades francesas, Holanda, Estados Unidos, Ecuador y Colombia (Bogotá, Medellín, Cali, Pasto, Barranquilla y Manizales, entre otras ciudades de nuestro país).
Su muestra más reciente, que se compone de obras cargadas de fuerza, color y luz que apelan a los Andes colombianos, estará en Casa Cano: espacios de arte, hasta mañana.