Monokel (Emergentes XXXVII)

La música de Monokel no se rige bajo la tiranía de un solo sentido, se cuela por todos lados y se instala en los movimientos involuntarios de los cuerpos bogotanos. Con los temas musicales y clips de esta banda, vamos cantando y contando.

Cortesía.
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Lado A: Cómo nos vemos

Eins: 
La idea original la parió Diego Horrera. Él cuenta que rompió la fuente y “cuando la parí, me fui a la party a buscar al tipo que me preñó” (risas), así funciona la cabeza de Diego. El ensamble de música experimental había sido un espacio de trabajo para Diego y David Saldarriaga, que proporcionó una oportunidad para explotar las posibilidades que el ámbito académico ofrecía hasta el momento. Ellos se miraron el uno al otro y dijeron al unísono: “hagamos música que dé plata”. David dijo “electrónica”, mientras que Diego dijo con sus caderas “bailable”. Lo que ellos no sabían es que de plata no vive el hombre, vive de pasión por lo que hace.

Zwei:
Es diciembre del año 2014. La academia toma por fin un break, así como los cerebros inflamados de sus estudiantes que huyen a la periferia, a climas más idóneos para la hibernación mental y la conservación etílica. Anapoima. David debía llegar hacía horas, pero ya es bien entrada la noche, y la flota que no se debía haber pinchado, hasta ahora lo está entregando a su destino. Los residentes lo ven como un zombi que emerge de la oscuridad, justificando con balbuceos su lucha académica, que sólo para él terminaba (por el momento). Durante los siguiente días, David conocería a varias personas, pero sólo una se llevaría de vuelta a Bogotá… en su corazón.

Drei:
Diego conoce a Sebastián González después de que David le hace llegar una invitación para formar parte de un nuevo proyecto musical. Monokel tendría que viajar por fronteras desconocidas, y el único guía posible es el azar. En medio de ideas que viajan y se disputan la victoria de ser seleccionadas, el periplo monocular permite al trío darse cuenta de la necesidad de mostrar sus viajes por la ciudad, de ver lo insospechado en lo cotidiano, en la urbe. La dinámica co-creativa y heterocrónica de las relaciones audiovisuales les muestra la luz del horizonte a este ensamble.

Lado B: Cómo nos ven (Por Ángela Hoyos-Gómez).

Eins: 
Uno, o Una. Sólo se necesita una lente de cristal para hacer converger el vasto universo en nuestros dispositivos, traducirlo en diminutos impulsos y beats electrónicos, y desplegarlo nuevamente a escalas sosegadas, rítmicas, de cósmicos brillos y cromatismos. Sólo se necesita una lente por universo. Insondable es el multiverso. El multiverso es infinito y se encuentra compuesto por múltiples universos atómicos y ondulatorios, oníricos y metamórficos. De la galopante nébula magenta en la proyección del concierto pasamos en un parpadeo, o en un click, en casa, a los cúmulos de pequeñas flores blancas sembradas en un jardín. Un jardín de ¿qué lugar del mundo? Verde menta claro, y violeta es la atmósfera de este otro espacio. Esta atmósfera la descubrimos a través de una minicápsula de video de formato novedoso. Monokel lo llama Brief. El primer Brief es tarareo fugaz de lo que quizás es una melodía en reversa. Este tarareo nos sirve para ser pequeños y flotar. Luego, de repente, rodamos.

Zwei: 
Dos superponen tramas sonoras, llevan con su cuerpo el beat, los giros y las diferentes intensidades de su música, invitando al baile. Tres, ríen, experimentan y crean conceptos conectados a nuevas formas de tender puentes entre la música, la imagen en movimiento, y la vida en mutación palpable y virtual. Se abre una boca ante nuestros ojos, verticalmente, como una cremallera. La boca es ojos marrones, dientes que podrían engañar o masticar. Es una oreja con una sonrisa carnívora. Escucha cómo respira, canta y atrae. Quedan dos segundos. Si quieres, aún es posible detener este artilugio, dar la vuelta y tomar vuelo en dirección opuesta. Una ruta distinta se abre en diagonal, y luego derecho, hasta la vía que conduce al cuerpo a liberarse, entre destellos y silencios, la vía que lo lleva a danzar.

Drei: 
Tres preguntas: ¿Es el lugar el que inspira la música? ¿Se debe tener en cuenta un ambiente cuando se compone? ¿Serán esta esquina, este fragmento de cielo, o el estruendo de aquel avión parte de nuestra ensoñación, más tarde, de regreso a casa? Tres, de manera alegre y espontánea, recorren la ciudad. 
Si los autos van al revés, si la cometa en vuelo acalla los motores, y si el agua que bebemos baja desde las montañas a nuestra meseta, y croa rítmicamente con los pequeños anfibios urbanos, estamos escuchando, viendo y sintiendo nuevamente a Monokel. Cantando y contando, Uno, Dos, Tres: desde el placer, el juego y la creatividad multimedial, la ciudad con ellos tres se experimenta de formas tan variadas como los colores que penetran su lente mágica y singular.

Bonus Track.

Vier:
El trío ha logrado atravesar distintos climas y explorar diversos terrenos en sus dos años de exploración multimedia. La música, el video, la danza, la luz, el ritmo.

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