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Juana de Arco fue guerrera. Salvadora. Maldita. Quemada. Olvidada entre los siglos XVI y XVIII y estratégicamente celebrada en el siglo XIX, cuando el pueblo francés se erigía como nación y encontraba en ella, en la épica y el heroísmo de su historia, en lo fantástico de las voces divinas que la acechaban y la impulsaban a liberar a su pueblo, un lugar propicio para crear una identidad común.
En el siglo XX fue beata. En 1920, canonizada, vuelta entonces santa de devoción. Su imagen sería convertida en supermercado de todo: estampa de quesos Camenbert, medallitas, etiqueta de mostazas y vinagres. También estandarte de la Liga de las Mujeres de Francia, que convocaba a las hermanas de la doncella, en pie, “a guerrear con ella”, para luego convertirse en inspiración de las más reacias feministas.
Juana de Arco nació hace 600 años en Domrémy, un humilde pueblo del nordeste francés, y todavía hoy el mundo conmemora, a la vez que manosea, su imagen y su historia.
Por estos días, no sólo las editoriales sacan provecho de la historia de la campesina, pastora, que recibió la orden divina de liberar a Francia de los ingleses y publican un sinnúmero de biografías. Su imagen renace además de la mano del presidente francés, Nicolás Sarkozy, quien a tan sólo 100 días de la elección presidencial honra a la heroína, viaja hasta su casa natal y visita Vaucouleurs, ciudad donde comenzaría la cruzada de la heroína y que durante la Guerra de los Cien Años seguía siendo fiel a Carlos VII.
“A lo que estamos asistiendo es a una instrumentalización de la imagen de Juana de Arco”, explica Marie Detoeuf, profesora de la Universidad Externado y corresponsal del diario Le Monde en Colombia, quien asegura que, históricamente, la derecha y la ultraderecha francesas han tratado de poner a Juana de Arco de su lado.
Ya a finales de los setenta, los giscardianos usaron su imagen en Ruan —ciudad en la que fue quemada viva a los diecinueve años— para atraer electores en los comicios. “Luego, en los años ochenta, la extrema derecha en Francia recuperó la imagen de la doncella de Orleáns. La acapararon e hicieron de un ícono nacional, su emblema. El ultraderechista Frente Nacional realiza cada año un homenaje a la joven guerrera”, añade Detoeuf, y asegura que quienes celebran los 600 años de nacimiento de Juana de Arco pertenecen fundamentalmente a esta facción política francesa y ven en su imagen la mejor representación de su discurso: una Francia sublime, divina, que es sólo para los franceses, ideales que de alguna manera justifican la lucha que el frente lidera contra la inmigración extranjera.
Juana de Arco, de quien Voltaire escribió un poema donde narraba cómo primordialmente se esforzó por salvar su virginidad y que fue registrada en vida en un facsímil del Parlamento en el que un escribano la pintó de perfil, con su estandarte y los cabellos largos, aún vestida de mujer, es por estos días, según Nicolás Sarkozy, “la francesa más conocida, más respetada y más amada en el mundo entero”. Pero los analistas no dejan de ver con sospecha el curioso azar del calendario que le permite al presidente honrar a Juana tan cerca de la elección presidencial.
Claro, más allá del marketing político, muchos otros la celebran, beatos quizás o lectores asiduos de la literatura sobre el medioevo; muchos, tal vez con mejores intenciones que Sarkozy, celebran a esa mujer que ha prestado su imagen para enardecerlos a todos.
En la literatura
En la literatura, tras haber interesado a autores tan variados como Voltaire, quien le dedicó un poema, Charles Péguy, Paul Claudel o Georges Bernanos, y coincidiendo con este aniversario de los 600 años del nacimiento de Juana de Arco, el mundo editorial publica varias obras sobre aquella guerrera medieval nacida en Domremy, pequeño pueblo del noreste francés, en una familia de campesinos acomodados.
Juana de Arco en el cine
La joven heroína y mártir religiosa que murió en la hoguera acusada de herejía inspiró varias películas en la historia del cine. Juana de Arco fue sujeto de la gran pantalla, desde el cine mudo hasta una recreación llena de acción realizada por el director francés Luc Besson en la que la modelo y actriz Milla Jovovich mostró su talento actoral. En 1900 Georges Méliès hace una de las primeras producciones de cine sobre Juana de Arco. En 1928, Carl T. Dreyer realizó una película muda que cuenta los días finales de esta heroína de guerra.