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Al comienzo la súplica era para que el público bailara con su música y les quitara los ojos de encima. Con el paso del tiempo la situación se invirtió y Los Amigos Invisibles se convirtieron en una banda diseñada casi que en exclusiva para la gozadera. La producción de trabajos discográficos, así como la elaboración de material audiovisual de respaldo a sus canciones, fueron secundarias y su actividad giró al ritmo del jam, esa expresión legendaria del ámbito del jazz que se equipara solamente con la magia de la improvisación y el arte de transmitir emociones.
En esa concepción especial del sonido, el grupo venezolano ha tenido la intención de fundamentar su propuesta en los shows, en sus conciertos, que resultan ser una suerte de maratón porque sus seis integrantes coinciden en entregarse al máximo y en pensar en satisfacer a los fieles seguidores que los respaldan desde su fundación hace dos décadas, pero también a las nuevas conquistas que arribaron a sus contenidos gracias a las ventajas del voz a voz, el aliado principal de iniciativas que surgen en escenarios alternativos.
“El principio nuestro es que somos una banda de fiesta. Nuestro denominador común es el baile y hacer que el show sea algo que vale la pena repetir, no sólo por las canciones sino también por la energía”, asegura José Luis Pardo, guitarrista y compositor de la mayoría de los temas de la agrupación.
En los primeros discos, Los Amigos Invisibles tenían el amuleto de incorporar en sus títulos la palabra ‘Venezuela’ —A Typical and Autoctonal Venezuelan Dance Band (1995), The New Sound of the Venezuelan Gozadera (1998), Arepa 3000: A Venezuelan Journey Into Space (2000), The Venezuelan Zinga Son (2003), y Superpop Venezuela (2006)—. En ese entonces no todo el mundo sentía tanto orgullo de representar a su país y por eso ellos dejaban clara su procedencia. Luego hicieron Commercial (2009) y esa producción discográfica los llevó a entender que al otorgarle nacionalidad a un disco limitaban también al público.
“Gozadera Records es nuestra humilde disquera que en este momento está un poco apagada por razones económicas, pero ella surgió porque nadie quería apostar por Los Amigos Invisibles en ese momento, así que decidimos lanzarnos al agua con nuestros propios medios. Con el sello nos hemos dedicado a hacer compilaciones de artistas venezolanos”, dice Pardo, quien además de su labor en la banda ha realizado proyectos independientes en los que se le ha conocido como DJ Afro.
Los Amigos Invisibles no tienen ventas de discos multimillonarias, ni tampoco un apoyo masivo de los medios de comunicación. Sin embargo, ellos tienen orgullos mayores porque preparan un registro con la Orquesta Filarmónica de Londres y han hecho que estilos como el funky, el dance y algunos aires de la década de los 70 se vuelvan fenómenos latinos y, sobre todo, bailables.
Los Amigos Invisibles. Viernes 5 de agosto a las 8:00 p.m. Teatro Metro, Calle 34 N° 13-28. Informes: 5 93 63 00 y www.tuboleta.com