Patricia Engel: “La literatura colombiana puede escribirse fuera de Colombia”

Patricia Engel, ganadora del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana (2016), obtuvo en 2017 el Dayton Literary Peace Prize por su novela Las venas del océano. La autora estuvo de visita en Colombia recientemente y participó de la Feria Internacional del Libro de Barranquilla.

Patricia Engel, escritora colombiana, radicada en los Estados Unidos.  / Cortesía
Patricia Engel, escritora colombiana, radicada en los Estados Unidos. / Cortesía

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La de Engel es una historia muy similar a las que como autora se ha permitido retratar. Se trata de una escritora de origen colombiano criada en New Jersey, razón por la cual sus libros siempre son escritos en inglés y luego traducidos a la lengua de sus antecesores. Su debut literario, basta recordar, se dio con el libro de cuentos Vida (2010), que le permitió la entrada, por la puerta grande, al panorama actual de la literatura colombiana. Con este título fue finalista del Pen/Hemingway Book Award y logró ganar en el 2017 el Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Licenciada en francés e historia del arte por la Universidad de Nueva York, Patricia Engel da clases de escritura creativa en la Universidad de Miami y ya ha publicado tres libros: El ya mencionado Vida (2010), No es amor, es solo París (2013), que obtuvo el Premio Latino Internacional, y Las venas del océano (2016).

El libro Las venas del océano, traducido por Santiago Ochoa y publicado por Penguin Random House en 2018, fue precisamente una de las novedades de la trigésimo primera versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá y uno de los títulos presentados en la más reciente edición de la Feria del Libro de Barranquilla. En esta novela se cuenta la historia de Reina Castillo y la forma como su vida se desmorona a causa de la condena a muerte de Carlito, su hermano. Completamente devastada, Reina decide mudarse a los Cayos de la Florida en busca de una nueva vida y allí conoce a Nesto, un cubano amante del mar, que le ayudará a reencontrarse consigo misma. Juntos emprenderán un viaje hacia sus orígenes, movidos por la necesidad de reinventarse desde su nuevo lugar en el mundo.

¿Qué lecturas han sido fundamentales para nutrir su oficio de escritora?

Sigo pensando que los libros que más me han influido son aquellos primeros libros que impactaron en mi vida. Marguerite Duras, por ejemplo, con El amante (1984). Podría mencionarlo también a Albert Camus con El extranjero (1942), y a James Baldwin con La habitación de Giovanni (1956).

¿Cuál es el argumento de Las venas del océano?

Pienso que las novelas no necesitan tener argumentos, pero si nos referimos a lo que la trama logra generar en los lectores, entonces, diré que se trata de una novela en la que se cuentan las vidas de unas personas que han enfrentado una serie considerable de problemas y han sufrido demasiado. Vienen de familias fracturadas, producto de la inmigración, y el día a día al que se enfrentan puede ejercer una reflexión sobre temas como la encarcelación, las familias disfuncionales, el medio ambiente, la explotación del mar, el desplazamiento y la fe. Sin embargo, la novela plantea una revisión minuciosa de la influencia que puede ejercer, para bien o para mal, el océano, como fuerza de muerte y fuerza de vida. 

En la literatura colombiana, y en la literatura en general, las referencias al océano son tan variadas y distintas. Hay autores que han dedicado casi toda su obra para explorar el concepto, como espacio y como personaje. Álvaro Mutis, por ejemplo, lo utiliza para dar movimiento a las pasiones de los actantes; un caso similar es el de Tomás González, para quien el escenario configura las formas de ser de sus personajes. ¿Qué tiene este elemento que, pareciera, permite potenciar otros de carácter un poco más estético?

Yo viví mi infancia en un pueblo alejado del océano. Estaba ubicado casi que en las montañas. Había un río cerca, sí, pero no es lo mismo. Pasó el tiempo y me fui, entonces, a vivir a Miami. Estoy junto al mar, todos los días, y desde el primer momento me enamoré completamente de él. Comencé a fijarme en cuán distinta es la gente que vive cerca al mar, en comparación con aquellos que están lejos. Mi interés empezó ahí. Entendí que la vida obedece a un ciclo, como las ondas que se generan en el agua cuando cae la lluvia. En Las venas del océano intento buscar respuestas más profundas a este concepto cuyo tratamiento, lo sé, no es usual de la literatura de mi país. Pero la literatura colombiana puede escribirse afuera de Colombia.

¿Cree que la literatura, en algún momento, dejará de existir? 

Siempre dirán que la literatura dejará de existir, de la misma forma como se anticipan los finales de tantas otras cosas. Los libros han demostrado que son capaces de resistir a cualquier avance tecnológico, tanto que el único futuro posible en el que han dejado de existir, y no por completo, está descrito en una de las mejores obras de la literatura. Estoy hablando de Fahrenheit 451. Y bueno, hay que recordar que el ser humano tiene una necesidad fundamental por escribir, por contar historias. A la gente le gusta ser fatalista, comentar que la literatura está en peligro, pero son solo rumores. Son solo rumores.

En ese sentido, ¿leer para vivir?

Por supuesto. Leyendo uno logra conocerse a sí mismo, conocer a otros, conocer el mundo. Te vuelves más compasivo y entiendes un poquito mejor las cosas.

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