
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En el fragor de una feria de insumos de moda, como la que tiene lugar en Medellín por estos días, es muy fácil que el bosque no permita ver los árboles. No solamente los negocios se suceden rápidamente —hasta quizá alcanzar los US$150 millones a que aspira Inexmoda, el organizador—, sino que el volumen de oferta del mercado textil es enorme. Sin embargo, hay un “ejemplar”, siguiendo la analogía arbórea, que se destaca como una palma de cera en Bogotá. Se trata de la aplicación de la técnica de impresión digital a los textiles. Es un verdadero fenómeno que permite tomarle el pulso a una industria, la de la moda, que vive en permanente innovación y cambio.
La propuesta de maquinaria para estampar digitalmente que realiza Epson, uno de los líderes en el sector, aclara el panorama que creadores de moda, empresarios y consumidores tienen al frente. Francisco Valderrama, gerente de la compañía japonesa en Colombia, da la dimensión de este negocio. “La idea principal de Epson para ingresar en esta industria es incluir a pequeños empresarios en el mercado global. El hecho de que trabajemos con la técnica digital permite que lleguemos incluso a los pequeños confeccionistas de barrio. Salvo en algodón, a través de nuestras máquinas se pueden producir desde prendas deportivas hasta vestidos de fiesta, incrementando su volumen. El costo de hacer digitalmente unos leggins es de $19.000, y su valor comercial por unidad es de $40.000. Ese margen es impensable con la técnica tradicional. Empresas pequeñas de productos deportivos han podido crecer de uno a cuatro almacenes gracias a una inversión de $31 millones en maquinaria digital —en leasing que ofrece Epson— porque pueden saltar de la categoría de microempresarios hasta empresarios medianos y grandes por cuenta de calidad de color, velocidad de producción y rentabilidad del producto final. Estamos cerrando la brecha empresarial con el incremento de cantidades producidas. Eso permite competir de verdad. ¿Quién lo hubiera imaginado?”.
La impresora Epson imprime sobre papel con una tinta especial (con un costo de apenas $2.500 por metro cuadrado). El patrón de la prenda se trabaja luego sobre la tela base elegida y se presionan ambas piezas con una plancha de presión a calor. Así se logra la prenda final con una rentabilidad muy relevante —la manera que tienen los microempresarios de pagar el costo de la maquinaria—. La estampación digital tiene un futuro extraordinario porque la imaginación es el único límite para este negocio. En Colombia, esta dinámica data, con las máquinas chinas convertidas, de hace solamente cuatro años, y se perfila un escenario que solamente para la marca representada por Valderrama supone un incremento de ventas de maquinaria Epson del 200% (2013-2014).
Un término como “customización” anda de boca en boca por cuenta de la estampación digital. Se ofrece la posibilidad a cualquiera —sí, no importa el tamaño de la ambición empresarial, sea marca masiva o incipiente diseñador joven en solitario— de personalizar al máximo los textiles que identificarán sus productos finales. En el stand de La Fayette, por ejemplo, luce la gran novedad que trae esta empresa textilera colombiana a la feria. Se trata de una aplicación creada en el interior de la compañía y de uso exclusivo de sus empleados que muestra, en una tableta electrónica, las múltiples posibilidades que tendrán sus clientes —desde el próximo 3 de febrero— para solicitar los tejidos que sueñen.
El equipo de diseño gráfico de La Fayette está concentrado en proponer incesantes y nuevas creaciones (flores, hojas, geometrías, puntos, motivos lúdicos; desde las 300 que contiene su banco de imágenes a la fecha hasta el infinito) a través de un menú que ofrece al comprador según la categoría del producto para el que desee obtener el textil —zapatos, maletas y morrales, carteras y billeteras, camisas, blusas y vestidos, chaquetas, vestidos de baño—, según las temporadas (primavera-verano, otoño-invierno) y según las tendencias —Gozo, Arquetipo, Resplandor, Gracia—. El diseño elegido será exclusivo para ese comprador. “Investigamos todo lo que sucede en materia de moda en el mercado internacional y lo adaptamos al mercado nacional”, asegura Carolina Bernal, diseñadora de la unidad de moda de La Fayatte.
Esta compañía ha llevado su propuesta de marketing ligada a la estampación digital hasta uno de los límites más atrevidos cuando le pidió a la reconocida e iconoclasta diseñadora Olga Piedrahíta que realizara una propuesta estética completa con base en textiles creados bajo esta técnica. El resultado es, sin duda, estimulante en todo sentido, tanto para el especialista en moda como para el comprador-empresario. Piedrahíta ha creado ya dos colecciones que muestran todo su espíritu lúdico y de investigación temática en tejidos —lonas, la mayoría— que no se conforman con ser vestidos, en sus sorprendentes patronajes, donde el volumen se toma el cuerpo femenino sino que se adaptan a sofás, línea de hogar y maletas, en una variedad de diseños cromáticos (donde los colores llegan a un nivel de intensidad totalmente nítido) y gráficos (frailejones, paisajes naturales, metáforas del cerebro, etc.). “Ella es nuestro referente de moda y La Fayette necesita una voz como la de Olga Piedrahíta para acercarse al mercado, donde todo empieza y termina en el consumidor”, añade Bernal.
En uno de los stands más originales de Colombiatex 2014, el de Estampamos —la compañía paisa creada por José Begue en 1982—, la estampación digital no es una revolución reciente pues el espíritu empresarial que le heredaron sus hijos, Julián y Esteban, ha convertido a Estampamos en un referente excepcional por su calidad y la capacidad técnica de su planta, y en fuente de diseño para la industria de la moda nacional. No en vano, exigentes diseñadores y marcas como Polite, Beatriz Camacho, Agua Bendita, OnA, Tennis, Maaji y Ronner solicitan asesoría en diseño y producen sus telas exclusivas (sobre más de quince variedades de exquisitas telas base) con Estampamos.
Acodada sobre el recursivo mesón de tienda de abarrotes, bar inglés y almacén de flores en que se va transformando el stand cada día, la gerente de mercadeo, Juliana Delgado, precisa el objetivo que tiene la presencia de su marca en la feria: “Vamos tras lo intangible. En Colombiatex no buscamos un volumen de transacciones comerciales sino que valoramos el contacto directo que nuestros clientes y, sobre todo, potenciales compradores tengan con nosotros a través de la estampación digital. Logramos ampliar, en cada edición, nuestra base de datos con 300 marcas nuevas (15% son internacionales). Por lo menos el 20% de estas relaciones se transforma más adelante en negocios exitosos. El crecimiento anual de Estampamos en el sector digital sigue un ritmo del 17% anual”.
La ruta que traza la técnica digital no está siquiera recorrida en un mínimo. Así lo denota el tipo de conversación en que derivan las charlas sostenidas por Estampamos. “Es que la gente no ha explorado casi nada. Más allá de estampar prendas y accesorios está todo el mercado de la publicidad (panelería impresa digitalmente en textiles), escenografías, mobiliario”, asegura Delgado mientras atiende a una joven diseñadora bogotana de lencería resuelta a incursionar en el sector de los vestidos de baño con su propuesta rompedora. “Sin aros, tiras, collares para las mujeres que se convierten luego en prendas íntimas y de playa”.
* Periodista independiente. Creadora del espacio digital especializado en moda en Colombia www.sentadaensusillaverde.com