Publicidad

Recordando a Baltasar Miró

Después de años de búsqueda, Juliana Barberena Pocurull, nieta de Miró, logró ubicar a la poeta Maruja Vieira, gran amiga del intelectual y bohemio español que pasó por Colombia.

23 de diciembre de 2010 – 09:20 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Los nombres de la ausencia, libro de Maruja Vieira, tiene una particularidad: son poemas dedicados a personajes que viven en los recuerdos de la poeta. Personas que habitaron este mundo y ahora viven en otro. El primero de ellos, Al amigo en su viaje, está dedicado a Baltasar Miró, “un español del éxodo y del llanto como denominó León Felipe a los desplazados por la guerra civil española”, se explica en la página anterior al poema. Sería la primera vez que escucharía ese nombre.

La siguiente vez fue una tarde del pasado noviembre. Juliana Barberena Pocurull llegó a la redacción de El Espectador con una solicitud particular. Decía ser nieta de un amigo de la poeta Maruja Vieira. Llevaba años recogiendo información sobre su abuelo español y preguntaba si podríamos ponerla en contacto con ella. ¿Sería cierto o no? Si bien no era el caso de dar un número de teléfono, que podría ser una imprudencia, había algo que invitaba a abrir esa puerta al pasado.

El encuentro de Maruja con la nieta desconocida de Baltasar Miró, cuyo nombre original era Baltasar Pocurull, quedó registrado en un documental que se está haciendo sobre la escritora. La cara de Juliana es la mejor prueba de la veracidad de su historia. Incluso fue su parecido con su abuelo lo que permitió que la familia española de Pocurull creyera que tras algún tiempo de vivir en República Dominicana y Colombia, de trabajar en el suplemento dominical de El Tiempo y escribir 10 Poemas amargos y Cuadernos de la frontera, Miró se casó en Cali y siguió en busca de un mejor destino e habitaron este mundo y ahora viven en otro. El primero de ellos, Al amigo en su viaje, está dedicado a Baltasar Miró, “un español del éxodo y del llanto como denominó León Felipe a los desplazados por la guerra civil española”, se explica en la página anterior al poema. Sería la primera vez que escucharía ese nombre.

La siguiente vez fue una tarde del pasado noviembre. Juliana Barberena Pocurull llegó a la redacción de El Espectador con una solicitud particular. Decía ser nieta de un amigo de la poeta Maruja Vieira. Llevaba años recogiendo información sobre su abuelo español y preguntaba si podríamos ponerla en contacto con ella. ¿Sería cierto o no? Si bien no era el caso de dar un número de teléfono, que podría ser una imprudencia, había algo que invitaba a abrir esa puerta al pasado.

El encuentro de Maruja con la nieta desconocida de Baltasar Miró, cuyo nombre original era Baltasar Pocurull, quedó registrado en un documental que se está haciendo sobre la escritora. La cara de Juliana es la mejor prueba de la veracidad de su historia. Incluso fue su parecido con su abuelo lo que permitió que la familia española de Pocurull creyera que tras algún tiempo de vivir en República Dominicana y Colombia, de trabajar en el suplemento dominical de El Tiempo y escribir 10 Poemas amargos y Cuadernos de la frontera, Miró se casó en Cali y siguió en busca de un mejor destino en Argentina, donde nació su única hija y terminó cumpliendo su cita con la muerte.

Fue una carta de Maruja, quien con no más de 25 años, apenas empezaba en el mundo de las letras, lo que condujo a Juliana a buscar la pista de un abuelo que no aparece en los registros de inmigración y de quien no se sabe exactamente cómo murió (en su libro Crónicas sobre el Grupo de Barranquilla, Alfonso Fuenmayor se aventura a hablar de un suicidio, que no confirma su familia). Un encuentro que le permitiría poder descubrirlo a través de alguien que diera razón de quien fue, pues la abuela siempre se negó a contar su historia y su madre no lo conoció.

De boca de Maruja, Juliana supo que su abuelo había llegado a Colombia decepcionado de la dictadura de Trujillo en República Dominicana, país que trató de hacer suyo tras el exilio de España. Supo que su libro Cartones de la frontera sobre los riesgos de la migración haitiana al país vecino y las bondades de las políticas del dictador dominicano había sido escrito en España antes de llegar a la isla y que el hecho de usar su segundo apellido podría tener relación con el exilio de dos patrias: la dominada por Franco y la regida por Trujillo. Confirmó también que Baltasar Miró dejó una novela sin publicar y que fue él quien les abrió la puerta a sus escritos en El Tiempo.

Juliana no dejará de buscar rastros que den prueba del paso de su abuelo por este mundo; para ella se ha vuelto una razón. Para Vieira, además de la emoción de verlo dibujado en las facciones de esta mujer, fue la convicción de que su amigo no se resiste a irse y que cómo ella se lo escribió, “tu ausencia está llenando de ti nuestra memoria”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido