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El derrumbe de los absolutos

La relación entre los dioses y el romanticismo generó una refundación de algunos credos, y la creación de otros. El alma y la fe dejaron de ser absolutos y potestad de los sacerdotes y los altos jerarcas de las diferentes religiones, y el ser humano comenzó a elegir entre varias opciones, e incluso, en muchos casos, escogió el ateísmo. Berlioz, Nietzsche, Chateaubriand y un largo etcétera de románticos rompieron con los esquemas de las preguntas con respuesta, y se atrevieron a afirmar que no había verdades. Segunda entrega de la serie La revolución de los románticos.

"Caminante sobre un mar de nubes" (1817), del pintor romántico Caspar David Friedrich.
«Caminante sobre un mar de nubes» (1817), del pintor romántico Caspar David Friedrich.
Foto: Wikimedia commons
Fernando Araújo Vélez

Por Fernando Araújo Vélez

De su paso por los diarios “La Prensa” y “El Tiempo”, El Espectador, del cual fue editor de Cultura y de El Magazín, y las revistas “Cromos” y “Calle 22”, aprendió a observar y a comprender lo que significan las letras para una sociedad y a inventar una forma distinta de difundirlas. fernando.araujo.velez@gmail.com
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