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Michele Rothfuss tiene tan solo 22 años, hace dos expuso por primera vez gracias a que la galerista, María Cristina Jiménez, presentó su obra a una comitiva de artistas jóvenes. Esa comitiva se le presentó a Eduardo Serrano quien organizó una pequeña muestra privada. A su primera exposición le seguiría una colectiva de arte joven en La Localidad y luego un lugar de dos reputadas galerías italianas. Desde esas primeras aproximaciones al arte, aproximaciones tempranas gracias a que su padre, un cuidado coleccionista la entrenó en los disfrutes de las formas y los colores, Michele Rothfuss ha explorado el juego entre las luces y las sombras y tratando de crear a partir de diferentes materiales unos entramados, unas bifurcaciones que asegura de alguna manera encarnan los vericuetos de la vida.
“Mi trabajo no sólo consiste en las esculturas, sino en las sombras que esas esculturas proyectan y que completan la obra. Mis registros son quizás los trazos de la vida, y las sombras esas maneras como cada quien ve y vive su propio camino”, expresa la joven artista que acaba de regresar de Milán a Colombia después de estudiar arquitectura de interiores. “No quise ir a estudiar arte por dos razones, porque no quería hacer de mi pasión mi trabajo y porque además, de alguna manera, la arquitectura es fundamental en la concepción misma de mi obra porque intento en mi trabajo que el arte tome la forma de objetos cotidianos, por ejemplo, como sucede con una de las esculturas que estoy exponiendo y que en realidad es una silla”, explica la artista que actualmente expone 11 de sus obras en la Galería Sextante bajo el nombre ‘De sombras y transparencias’.
“La obra de Michele nos habla de la fuerza de los elementos que son atravesados por la luz para crear algo nuevo, para crearla a ella y a nosotros que la observamos crecer, a ella y a la obra. Nos habla de lo fugaz de la montaña que va cambiando con el día, pero que siempre está allí, siempre la misma y siempre diferente. Nos habla de nosotros, espectadores, atravesados por la luz de su mirada que es la mirada de su obra”, explica Ernesto Franco en el texto que acompaña a la exposición.
Tras explorar el juego con alambres y diferentes fondos en los que predominó el blanco, después de haber ausentado la escultura para que la obra fuera simplemente su huella, ahora Rothfuss explora otros materiales como el hierro y fondos en los que el manejo de la luz es muy complejo como el negro y el dorado. “Esta obra es sin duda una evolución de mi trabajo de estos años, logro una mayor contundencia tanto en las sombras como en las formas”, concluye la artista.