Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Mirar hacia atrás… tal vez eso no va conmigo
en ningún sentido. Pero sí, lo confieso,
ahora tengo una mirada memoriosa.
Es cuando elevo los ojos a un cielo oscuro y profundo y
van apareciendo cientos de estrellas y la bóveda inmensa
de todo un tiempo vivido me cobija y sobrecoje.
Siento felicidad y doy gracias a la vida por todos esos
amigos maravillosos, por mi hijo, por las personas
hermosas con las cuales dibujamos constelaciones y
luchamos por sembrar sueños con firmeza en esta
entrañable tierra que es nuestra Colombia.
Mirar hacia dentro… eso también es difícil que lo pueda
afirmar, pues me pertenezco al público y de mi adentro
lo único que me interesa es el amor. Realmente,
es lo único que vale la pena cultivar, hablar de él,
vivirlo. No se puede amar sin abrirse, y abrirse es aceptar
el riesgo de sufrir. No es algo que se pueda controlar.
Así es el arte, riesgo y obsesión. Así he aceptado vivir
mi vida, así estoy comprometida con el futuro
y por eso quiero dormirme soñando
que voy andando y andando
haciendo un mundo mejor.