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Tres décadas de arte latinoamericano e internacional, tres generaciones de artistas, 40 años de coleccionismo y 57 obras, conforman esta muestra de la colección Ganitsky Guberek que se expone en el Museo de Arte del Banco de la República.
Constituida en sus principios por Lía Guberek y Moisés Ganitsky, una pareja de origen polaco y ruso -respectivamente- pertenecientes a la diáspora judía y amantes del arte, la familia Ganitsky Guberek fue y, por su legado, sigue siendo uno de los enclaves esenciales para la cultura en nuestro país.
El matrimonio Ganitsky se dedicó por más de 40 años a amasar una colección de arte que cumpliera con los más altos criterios y a ejercer un mecenazgo cultural para impulsar a nuestros artistas, muchos de los cuales han ocupado un lugar fundamental en el panorama del arte contemporáneo mundial.
Fallecidos en 2003 y 2006, la familia de Lía y de Moisés Ganitsky interpretó los deseos de la pareja y puso —bajo comodato— todas las piezas de la colección a disposición del Banco de la República hasta el año 2011, con el fin de que sean exhibidas por varias regiones del país y de que el público pueda acercarse a conocerlas de primera mano.
Con obras representativas del arte moderno que se produjo en Colombia, en América del Sur y, por supuesto, en otras partes del mundo, esta antología busca mostrar los mejores momentos del arte nacional y hacer un recorrido casi pedagógico por los años 60, 70 y 90. Así, este tercio de la colección Ganitsky Guberek que hoy se exhibe en la sala de exposiciones temporales del museo recoge tres vertientes (abstracción, neofiguración y arte conceptual) y recopila y se organiza alrededor de siete etapas que el curador identifica en la historia del arte moderno: Los unos y los otros (maestros nacionales e internacionales juntos), Los transgresores , Los cinéticos y ópticos, Dibujo, pop y erotismo: la resistencia, Los contradictores, Más allá de las vanguardias y Los que son (artistas consagrados).
El esquema de la muestra fue elaborado con base en los preceptos de Marta Traba, crítica argentina que se radicó en Colombia en los 60, quien asesoró a Lía de Ganitsky y fue una de sus mejores amigas. Con ella se escogieron quiénes eran los maestros que habrían de determinar a las generaciones siguientes y se determinó la línea de acción de la colección que Lía habría de completar, ampliar y seguir en su ausencia, siempre fiel a esos criterios.
“El principio es muy sencillo”, afirma Fernando Rodríguez, curador de la muestra, “la colección acoge básicamente a todos los artistas que desde América Latina se inscriben en las corrientes internacionales y que no por eso dejan de tener una voz propia”.
Por ello, en la exposición se despliegan obras nacionales junto a obras de artistas internacionales como Francis Bacon, indistintamente. “Siempre hemos tenido ese prejuicio a la hora de exhibir artistas nacionales al lado de extranjeros. Por primera vez, acá, y tal como estaba en la casa de los coleccionistas, están todos juntos, los unos al lado de los otros”, cuenta el curador.
Así, “Tres décadas de Arte Moderno” se abre con una obra de Andrés de Santa María, uno de nuestros primeros modernos, y se cierra con una de María Fernanda Cardoso, artista contemporánea. Con un abanico que incluye a artistas como Olga de Amaral, Mary Bauermeister, Santiago Cárdenas, Juan Antonio Roda, Julio LeParc, Beatriz González, Juan Genovés y muchos más, esta exposición es una clara muestra de la fuerza que tiene el arte moderno en América Latina y de que sí es posible tenerlo y verlo de cerca.