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Tributo bien edificado

El arquitecto colombiano Ricardo Castro le rinde homenaje a su maestro y amigo Rogelio Salmona. Doce proyectos son destacados en esta reciente publicación de Villegas Editores.

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La obra de Salmona, ladrillo tras ladrillo, es tan imponente como consecuente. Su propuesta arquitectónica es la mejor muestra de que los espacios físicos se pueden colmar con elegancia y sobriedad. Por eso, lo que más le llama la atención a su colega y discípulo Ricardo Castro es la magia que siempre tuvo Rogelio Salmona para hacer que sus construcciones fueran parte del paisaje.

El manejo con el agua y la relación respetuosa con la naturaleza o con lo que los expertos denominan el paisaje urbano, son los legados más importantes que Castro identifica en su maestro y los mismos que lo llevaron a publicar su más reciente libro, Tributo, publicado por Villegas Editores.

En este texto Ricardo Castro trabajó seis años consecutivos y le sirvió haber realizado una publicación anterior, de 1998, en la que seleccionó los proyectos más representativos desde la década de los 60 hasta comienzos de los 90. Para este segundo tomo se escogieron las doce propuestas más importantes elaboradas y ejecutadas por Salmona en estos últimos diez años, como la Biblioteca Virgilio Barco, en Bogotá; la Casa de Huéspedes Ilustres, en Cartagena, y, por supuesto, el Centro Cultural Gabriel García Márquez, que el reconocido arquitecto no alcanzó a ver finalizado.

“Lo más importante de Salmona es que su obra exhibe un rigor maravilloso. Su evolución es continua y siempre se ve una inmensa preocupación por la ciudad, lo que no se aprecia en los proyectos arquitectónico contemporáneos. En la parte conceptual lo relevante es que toda su propuesta tiene una sintonía importante con los suelos y los paisajes urbanos y naturales”, asegura Ricardo Castro, arquitecto de la Universidad de los Andes y miembro del Royal Architectural Institute of Canada.

El Tributo a Rogelio Salmona está concebido para toda clase de públicos. Los arquitectos y las personas más cercanas al arte pueden ser los más interesados porque el libro tiene muchas láminas en gran formato y a todo color, tomadas por el propio Ricardo Castro, quien se ha destacado por la colaboración en los segmentos de crítica arquitectónica y, además, se ha desempeñado como fotógrafo en publicaciones nacionales y extranjeras.

“Las ideas de este Tributo tocan a las personas de diferente manera y lo que he querido hacer es compartir mi experiencia arquitectónica a partir del aprendizaje de Salmona”.

Es un libro para leer, observar y aprender un poco más de las propuestas arquitectónicas de todo un maestro.

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