Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los españoles dicen coche. Los mexicanos, colombianos, guatemaltecos y venezolanos, entre otros, lo llaman carro. En Cuba o Puerto Rico prefieren máquina; y en Argentina , Chile y Uruguay se escucha decir auto. Cuatro palabras diferentes para referirse a un objeto que sería el equivalente a un automóvil en cualquier de los 23 países en donde el español es la lengua oficial. Para reducir estas variantes del idioma, el lingüista mexicano Raúl Ávila ha liderado un esfuerzo desde 1997 para crear un diccionario del español universal.
“El proyecto, en resumen, pretende abarcar el estudio de las principales variantes del idioma, jerarquizadas por su grado de difusión internacional, nacional y regional a través de los medios. De tal modo, quienes fueran capaces de usar ese ‘español internacional’ en la comunicación verían reducidas las barreras léxicas para sus proyectos, ya fueran editoriales, periodísticos o tecnológicos”, explica el escritor y periodista Álex Grijelmo en el diario español El País.
Si bien dos personas que hablen español pueden entablar una conversación sin problemas mayores, que suelen ser superados con una pequeña explicación del contexto, el esfuerzo por llegar a un consenso sobre cuáles son los términos más utilizados serviría para que, afirma Grijelmo, los fabricantes de aparatos, laboratorios farmacéuticos, subtituladores de películas o periodistas que trabajan en español para un público internacional puedan elaborar un solo manual o una sola traducción que “implicaría un ahorro de costos y de tiempo. Y una mayor eficacia ante los hablantes de las distintas modalidades del español”.
El vicedirector de la Real Academia, José Antonio Pascual, ha elogiado el esfuerzo del profesor Ávila y asegura que todo lo que suponga disponer del mayor número de datos posibles referentes al léxico, es bienvenido.
Aunque el proyecto de Ávila lleva más de 17 años de trabajo y hasta ahora no se han dado más avances, los investigadores y académicos de este campo de la lingüística aseguran que no hay nada que temerle a este español universal pues la habilidad de los hispanohablantes para entablar una conversación sin problemas seguirá vigente sin que ningún diccionario o reglas los perturbe.
Vea el artículo original aquí