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Un homenaje a deshoras, tras «Tanta sangre vista»

La Feria Internacional del Libro de Bogotá tendrá como gran eje temático la literatura y la paz. Una de las novedades será la versión en novela gráfica de “Tanta sangre vista”, de Rafael Baena, que se presentará con la charla “Dibujar el conflicto”, el viernes 22 de abril.

“Tanta sangre vista” fue escrita por Rafael Baena y publicada en 2007. La editorial Rey Naranjo hace su adaptación a novela gráfica en el 2015. / Cortesía
“Tanta sangre vista” fue escrita por Rafael Baena y publicada en 2007. La editorial Rey Naranjo hace su adaptación a novela gráfica en el 2015. / Cortesía

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Cuando veían la serie de televisión Dr. House, quienes lo conocían sonreían calladamente al percatarse de que a ese personaje de ficción ya lo habían visto en la vida real: era Rafael Baena. Flaco, de ojos claros y barba incipiente. Humor negro, inteligencia afilada, bajo perfil y el bastón, que alguna vez usó.
Rafael Baena, escritor, fotógrafo y periodista, quien piloteó con versatilidad los temas culturales y el conflicto armado, luchó “como un gato patas arriba” contra la muerte, aunque no hiciera alarde de ello. Antes del último día de su vida, el pasado 14 de diciembre de 2015, escribió ocho novelas en el transcurso de nueve años, burlando a la parca que lo perseguía indolente con una afección respiratoria aguda. El periodista Héctor Rincón decía sobre él: “Tomó la literatura con tal fruición, como si ella fuera el oxígeno que ya no tenía”. (Patria, el concepto que elegimos hoy para la Feria del Libro de Bogotá)

Su primera novela, Tanta sangre vista, publicada por primera vez en 2007, acaba de ser reeditada por la editorial Rey Naranjo en el formato de novela gráfica y será presentada en la Filbo 2016. En esta obra el autor aborda con una profunda investigación el complejo conflicto en Colombia, su característica cíclica durante generaciones, aunque use nombres de personas y lugares ficticios. “Baena detestaba la guerra, la sangre, la muerte. Sin duda por eso se interesó tan profundamente en nuestras peleas. Buscaba el hueso de la guerra y sobre todo de aquellas donde liberales y conservadores terminaban unidos firmando armisticios para dejar ignorados a los muertos que habían dejado”, recuerda Alfredo Molano, columnista de El Espectador y uno de sus amigos más cercanos. (Ver especial de la Feria del Libro)


¿Cómo se dibuja la guerra? ¿Y el dolor? Dentro de la Feria se realizará una charla que tendrá como uno de sus referentes la obra de Baena, en la que participarán su guionista, Óscar Pantoja, y su ilustrador, Juan Gaviria, quienes conversarán con Daniel Jiménez Quiroz, director de Entreviñetas, sobre los retos de representar el conflicto y la violencia. Una conversación dibujada que se realizará el viernes 22 de abril a las 5 p.m.
Una de las particularidades de la novela gráfica Tanta sangre vista es que tiene dos portadas, como la serie que publicó editorial Norma hace años, que se llamaba Cara y Cruz. Fue una propuesta que el guionista le propuso a Baena para que las historias que se entrelazaban dentro de la novela escrita se contaran autónomamente y se encontraran en la mitad del libro, lo cual, más allá de la forma, fortalecía la idea del autor de mostrar el carácter cíclico del conflicto colombiano.

La novela también será reeditada en la versión original por la misma editorial Rey Naranjo. Frente a la adaptación a cómic, Leonardo Gil, escritor que entrevistó al autor para la revista El Malpensante, asegura que la versión gráfica “recrea la atmósfera de la novela de manera magistral. No es simplemente una novela con dibujitos”.

Cada vez son más comunes las novelas gráficas relacionadas con la guerra o con la memoria de hechos deleznables de la historia de la humanidad, como la versión de Los diarios de Ana Frank del escritor Sid Jacobson y el ilustrador Ernie Colon; también, otra sobre Ana Frank, Afuera hay guerra, de la holandesa Janny van der Molen, quien estará presente en la Feria y trabajó en un cómic sobre la vida de la joven enfocada en el público infantil. El arte de volar, del guionista Antonio Altarriba y el ilustrador Kim, cuenta, por su parte, la vida del padre del guionista, relatando las privaciones del país en el siglo pasado, la guerra civil y el exilio.
Tanta sangre vista, según afirma John Naranjo, director de la editorial, “más que una historia de guerra, es una novela de memoria, que aprovecha el lenguaje del cómic para llegar a nuevos y jóvenes espectadores. El fenómeno mundial de este formato genera un acercamiento versátil y fresco a la lectura”.

Óscar Pantoja, el guionista que adaptó la novela al lenguaje del cómic, comenta cómo diseccionó la obra, pieza por pieza, para ajustarla a este formato. Según dice, estaba tan bien escrita que mantuvo su consistencia. Luego trabajó de la mano del escritor, que alcanzó a verla impresa. Por su parte, Samuel Baena, hijo del autor, le devolvió el favor a su padre: Baena padre argumentó siempre que su principal motivo para hacer esta y otras novelas históricas era explicarles a sus hijos el conflicto colombiano. Cuando su padre tuvo interés de pasar la novela a cómic, Samuel lo recompensó presentándole a su amigo Juan Gaviria, ilustrador, que por primera vez hacía cómic y que, como el escritor mismo, burla una de las normas casi permanentes del comic al salirse de la cuadrícula.
Una constante de las novelas de Rafael Baena es hablar sobre las historias en las que el débil derrota al fuerte, o de quienes en la batalla pierden, pero preservan hasta el final su dignidad. La anarquía que le fue natural se relaciona con esa crítica permanente, así como su afición por desarticular la realidad en partes, sin apasionamientos, lo que se refleja también en Vuelvan caras, carajo, en la que cuenta la historia de Juan José Rondón, a quien Bolívar dijo: “Coronel Rondón, salve usted la patria”. Rondón era un hombre negro, de los Llanos colombianos, que solo con un grupo de 19 combatientes se enfrentó a los españoles y logró protagonismo en la gesta independentista, aunque siempre figurando de segundo.}

En la Fiesta del Libro en Medellín, en 2009, Baena hizo una charla con el escritor y dramaturgo Joe Broderick que se tituló Hombres no contados. Se refirieron particularmente a todos esos personajes que pasan desapercibidos en la historia por ser los segundos, aunque sean los propiciadores reales de cambios categóricos. En su charla él se refirió de manera gráfica, para la comprensión de todo el auditorio, que nadie se acuerda de los que hacen el pasegol, sino el gol.
También actuó así con varios de sus colaboradores cuando fue editor en El Espectador o Cromos. No convocaba a los famosos sino a los que veía con un talento que no había sido reconocido, como lo hizo con el reportero de guerra Christian Escobar, quien ya ha obtenido reconocimientos de Nat Geo. El fotógrafo: “Fue mi primer editor fotográfico hace ya 15 años, en Cromos. Me recibió argumentando que quería un fotógrafo sin vicios periodísticos y que por eso mis imágenes de muertos y cadáveres en análoga con intervención física en laboratorio le habían llamado la atención… tuvo fe en mí”.

El escritor Enrique Patiño encontró tarde los libros de Rafael Baena, a pesar de haber coincidido en el oficio. Cuando por fin lo leyó, confiesa haber sentido paralelismos con su propia vida que lo hicieron abordar la lectura de Baena: “Me emocionó su cuidado extremo por la palabra y su necesidad de retratar el país desde sus conflictos, dos motivaciones personales muy fuertes que Baena llevó a un punto muy alto. También, el hecho de que hacía fotos, era periodista y escritor, entre otras. Su legado ahora es una guía para mí, que apenas comienzo el camino. Él es un mentor del que debo aprender aunque ya no esté físicamente. A través suyo es posible conocer mejor este país que merece ser contado”.

El escritor colombiano Darío Jaramillo Agudelo se refirió así sobre el autor y la obra Tanta sangre vista: “La elaboración de la prosa de Baena es cuidadosa, sensitiva y, lo que más se agradece, no es sobreactuada. Todavía me posee esa euforia que produce leer una magnífica novela. No son fáciles de hallar. Por eso me entusiasma dar fe de que Tanta sangre vista es excepcional”.

“Rafa era mordaz e irónico, pero siempre acertado. Si me preguntaran qué heredaría de él, diría que no solo su estricta y a la vez desabrochada filosofía de vida, sino aquella vieja chaqueta del color de la miel, testigo de guerras de más de mil días y con la que solía camuflarse detrás de la cámara como un guerrero en reposo”, recuerda el editor Germán Hernández. Siendo caribeño, amante de las historias y cultura que le eran propias, siempre fue un amante de los Rolling Stones. Samuel Baena, quien desde niño heredó su fascinación por el grupo,, cuenta que el verdadero sepelio de su padre lo vivió en el concierto que este legendario grupo realizó hace algunas semanas en Bogotá. Dice haberlo sentido allí, con él. Luego leyó su último libro, aún inédito: una serie de historias en las que otra vez el débil enfrenta al fuerte. Lo terminó de leer en Santa Marta y una vez leyó la última página, cerró el libro y salió a la playa a arrojar sus cenizas al mar. No resulta difícil, entonces, imaginarlo a cuatro meses de su partida, en la isla de Acracia (lugar utópico a donde imaginariamente, dicen, llegan los libertarios), recostado en una palmera, fumándose un pielroja y cantando en inglés, mentalmente, como tantas veces, la canción de los Rolling (I can’t get no) Satisfaction: “No puedo tener satisfacción, y eso que yo intento, yo intento”.

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