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Conocerse tanto es un plus. Tener totalmente identificados los comportamientos del otro inclina la balanza hacia lo favorable. Por eso Nicolás Montero y Coraima Torres, una pareja estable con quince años de relación, están felices de actuar juntos por primera vez sobre la tablas.
Pequeños crímenes conyugales, del dramaturgo Eric-Emmanuel Schmitt, es el pretexto para que los dos actores redescubran su amor, ese complejo sentimiento que puede llevar hasta la muerte o hasta el olvido.
“Hay momentos en los que sí he sentido la urgencia de matar a mi pareja y sé que mi pareja también me ha querido matar. Hay instantes de rabia que sirven en mi caso para apreciar más los días felices en los que no quiero hacerle daño a nadie”, comenta, entre risas, la venezolana Coraima Torres. “Hay una cantidad de crímenes conyugales que se cometen. La única forma de eliminar a una persona no es el asesinato porque a través de los años uno va cometiendo pequeños crímenes, incluso uno puede hacer desaparecer al otro y ocultar sus sentimientos”, le responde de forma pausada Nicolás Montero.
Los dos actores están seguros de que todas las parejas encontrarán en el montaje una especie de reflejo que los motive a redescubrir la emoción de compartir la vida con alguien y confiar en sus decisiones.