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Una trinchera de dos

Esta historia insignificante no pretende justificar nada, tampoco es un relato lastimero ni un anodino testimonio de abandono, hambre o miseria. Es una historia de básica obligación que, por su apretada naturaleza, sabe desdoblarse sola.

Ahora las almas parecen soterradas y deambulan por algunas calles solitarias que dibujan el paisaje de la cuarentena.
Ahora las almas parecen soterradas y deambulan por algunas calles solitarias que dibujan el paisaje de la cuarentena.
Foto: Dahian Cifuentes

Una historia-retazo que solo atiende algunas situaciones y recuerdos específicos de un par de personajes marginales que, a su vez, marchan como traspuntes en un contexto de crisis común que podría resumirse en una sola palabra: precariedad.

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