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En Cinco cámaras rotas (2011) se narra una historia que abarca varios años en las vidas de sus realizadores, Emad Burnat y Guy Davidi. Las imágenes que registraron las cámaras, destrozadas por el ejército judío que atacó a los palestinos en Bil’in —el pueblo donde vive Burnat, situado al oeste de la ciudad de Ramallah—, describen los extremos de la brutalidad y la resistencia que definen la tensión política en Cisjordania. Los hechos en medio de los que Gibreel —el cuarto hijo de Burnat— creció, comprendiendo lo que significa vivir en una región del mundo donde el poder manifiesta su desprecio destruyendo con buldóceres un símbolo de paz como los árboles de olivo, levantando un muro para establecer límites raciales y políticos o, simplemente, ejerciendo una violencia que multiplica los muertos. Cada una de las cinco cámaras fueron efectivas para filmar los hechos mientras sucedían y para que el ultraje no fuera olvidado. Burnat y Davidi narraron con ellas una crónica de la memoria sin la premura de los reporteros y organizaron un relato en el que se transmiten la energía y la dimensión profunda de la historia, evitando el fast food visual que venden los noticieros.
Seleccionado para la 14ª Muestra Internacional Documental, que se realizará en Bogotá del 6 al 10 de noviembre, con una itinerancia nacional que llevará las películas a distintas ciudades del país hasta el próximo mes de febrero, Cinco cámaras rotas confirma la utilidad del documental cuando el mundo es filmado con matices.
El riesgo creativo del género y de sus realizadores escapa al mercado del cine consumido de manera rutinaria. Está al margen de las reglas formales impuestas por la corriente oficial del espectáculo. Demuestra que hay opciones distintas al blablablá de la norma que exige tres actos para los guiones —el inicio, el nudo y el desenlace, que hicieron de Aristóteles el profeta de una fórmula efectiva para un industria específica, léase el Hollywood de los años 40, que trató en lo posible de no perturbar los hábitos del espectador, anulado en su curiosidad para otros experimentos—.
La Muestra ha exhibido durante 14 años la evolución (c)reciente de un género que ratifica su vigor cuando logra comunicarse con audiencias interesadas en descubrir miradas novedosas y arriesgadas sobre el mundo, comprendiendo la experiencia humana a través de casos tan sobrecogedores como Mal del viento (Ximena González, 2012), sobre un niño guaraní, enfermo del corazón, al que sus padres no quieren que los médicos blancos lo operen en Buenos Aires, contrastándose en el documental dos visiones del mundo que chocan por su fe o su escepticismo ante el chamanismo y la ciencia, o Entre sombras y susurros (Samuel Henríquez, 2011), basada en los diarios de una mujer sordiciega y su forma de entender el mundo desde la oscuridad y el silencio.
Mientras la ficción se ha convertido en un reto para el público ansioso por descubrir realizadores que sobresalgan del promedio narrativo, en el documental el reto es encontrar realizadores monótonos o reiterativos. Un repertorio como el que exhibe la Muestra enseña la diversidad del género por la forma de acercarse, filmar, editar y reconstruir el mundo de sus historias en el lapso de una proyección.
A propos d’un été (Hernán Rivera Mejía, 2012), recuerda el documental que el sociólogo Édgar Morin y el etnólogo Jean Rouch realizaron en los años 60 con el título Chronique d’un été, acerca de los hábitos que definían la vida de los franceses. La película significó un viraje de estilo que transformó el futuro de la sociología cinematográfica. Cincuenta años después vemos de nuevo a la menuda y vivaz Marceline Loridan preguntándoles a los parisinos en la calle: “¿Es feliz? Señor, ¿es usted feliz?”. El documental de Rivera Mejía averigua qué sucedió con Madame Loridan y sus amigos, tendiendo un puente entre el pasado y el presente. Otro documental programado en la Muestra Documental, que no olvida la tradición de la que proviene y el porvenir que le espera.
Programación: www.muestradoc.com
Recomendados de la 14ª Muestra Internacional Documental
‘Don Ca’ (Colombia)
Director: Patricia Ayala Ruiz. Este documental es el retrato de un personaje, Camilo Arroyo Arboleda, que no es fácil clasificar. No es un colono explotador, no es un buen samaritano ni un hippie inadaptado. Es un hombre que se salió de los caminos vendidos como correctos para buscar su libertad.
‘Enlazando querencias’ (Colombia)
Director: Talía Osorio Cardona. El documental retrata a hombres a caballo como Ferney, Jorge y Marrero, quienes salen durante 40 días para recoger, marcar y vender miles de reses. Sin embargo, cada vez hay menos ganado y menos gente dedicada a estos oficios del campo.
‘O Liberdade’ (Brasil)
Directores: Cíntia Langie / Rafael Andreazza. El documental narra la historia de un bar a través de las personas que representan su esencia. La pasión por la música es el vínculo que une a los clientes habituales de ‘Libertad’, el lugar que tiene clientes an célebres como fieles.