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Español, ¿barrera para la internacionalización de un filme?

700 películas se realizan cada año en la región; la primera edición de los Premios Platino la industria iberoamericana se debate cómo competir justamente con Hollywood.

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El inglés es básico para competir en un mundo globalizado. No es un secreto que las personas bilingües son las que más oportunidades tienen de gozar un mejor estatus laboral. De este requisito no se salvan ni los artistas; no son pocos los músicos latinos que han tenido que adoptar el llamado «idioma universal» con el fin de competir con las grandes estrellas internacionales, y si un actor quiere triunfar en Hollywood o Broadway necesariamente debe dominar esa lengua.

Parece que el cine ha caído en esa maldición. El mes pasado, durante el Festival de Cine de Cartagena, Simón Brand le comentó a Shock.co por qué no siguió la línea cinematográfica de «Paraíso travel» (2008).

«Con ‘Paraiso Travel’ estuve en 29 festivales, pero el que no fuera en inglés la limitó. Incluso a películas como ‘El Secreto de sus Ojos’ de Juan José Campanella, ganadora del Óscar, le ocurrió lo mismo. Quiero contar historias más universales, por el momento en inglés».

Andi Baiz, otro director colombiano, coincide con la teoría. Aunque él no ha producido su cine en inglés, sí piensa que «en nuestros países el cine en inglés es el establecido y el nuestro (español) es el alternativo».

Así mismo, Baiz dice que cine bueno y malo hay en todo el mundo, «lo que pienso que sucede, en todo el mundo te digo, es que película que no venga en inglés es percibida como cine no comercial, cine lento, aburrido, que es para conocer y ver en festivales».

Enrique Cerezo, presidente de la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales, explica su visión del problema.

«Nosotros pensamos que al final es más fácil entenderte en castellano, con el español de Perú, Bolivia o Colombia. Entonces, pensando que hay tanto hispanohablante, era necesario crear unos premios que ayuden a dar a conocer los 700 títulos que produce al año toda Iberoamérica».

Cerezo se refiere a los Premios Platino, cuya primera edición se realiza este sábado en la noche en Ciudad de Panamá. (Leer Panamá se viste de gala para premiar el mejor cine iberoamericano).

Entonces, si alguien piensa que la industria del cine sólo trabajaba en Hollywood, está equivocado. El problema radica entonces en la falta de difusión y distribución. Según Cerezo, el 90% de las 700 producciones se quedan en los países donde se realizan.

«Lo que pensamos es que para dar a conocer a directores, actores, guionistas, a gente que tiene un gran talento, era necesario crear unos premios donde todos los países participen con las producciones del último año para dar una relevancia internacional a estas películas».

Pero a pesar del anonimato en Iberoamérica, Cerezo admite que «en los festivales de Berlín, Toronto, San Sebastián, no hay festival que no tenga siete u ocho películas iberoamericanas», por lo que le parece que «no tiene ningún sentido que nosotros mismos ni siquiera podamos dar una visión de estas películas a nuestra propia gente».

En este campo entran en juego las grandes empresas de distribución y los productores del filme, quienes tienen el gran reto de conocer y promocionar las «buenas películas».

«Algunas películas serán distribuidas por estudios internacionales, pero otras podrán exhibiese gracias a empresas de cada país» y en la medida que se realice un buen trabajo se van dando a conocer los directores, los actores, los guionistas.

Cerezo pone de ejemplo el cine español, el cual «subió con Pedro Almodóvar y Alejandro Amenabar».

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Y ahí es entonces donde los Premios Platino cumplen la función de promocionar los filmes, «ese es el gran atractivo». Esa promoción no sólo incluye distribuidores, también público. Por eso, Cerezo piensa que las nominaciones a los Platino ya abre un espacio que antes no existía.

«En cada país, cuando elijan las películas para los Premios Platino, habrá una promoción que antes no había. Si salen cinco películas para escoger una, esas cinco películas se van a conocer. Y no se trata de postular en cada país 50 directores, 50 actores para que compitan con las grandes películas norteamericanas, se trata de ir progresivamente haciendo que culturalmente, económicamente y socialmente la gente conozca nuestro cine, el cine que ha sido siempre nuestro, el cine en español y hablado en español».

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Para superar la tesis de Brand y Baiz, Cerezo cree que es fundamental enseñarle a la gente que el cine en español no es necesariamente ni de autor, ni de ensayo, ni sólo para consumir en festivales.

«La mentalidad es que nuestras películas son muy especiales, complicadas de guión, pero al final el cine es cine y lo bueno de esto es que ese tipo de películas sigan existiendo, pero que también la gente conozca el cine comercial que se hace en Colombia, Perú o Puerto Rico», como es el caso de la exitosa mexicana «No se aceptan devoluciones», que es todo un fenómeno comercial también en Estados Unidos.

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«¿Pero cuánto tiempo le ha costado a los mexicanos conseguir que muchas películas sean exitosas? Mucho, mucho tiempo, no lo han hecho de la noche a la mañana», concluye Enrique Cerezo, enfatizando que si no se les da (al público) es imposible que se vean (las películas).

 

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