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A pesar de sus cuatro nominaciones –guión original, actriz principal, director y mejor película–, a pesar de ser la cinta más taquillera que compite por el máximo galardón –con más de 117 millones de dólares recaudados en poco más de dos meses–, la llaman la pequeña, la sorpresa, la valiente de la edición 80 de los Premios Oscar.
“Todo comenzó en una silla”. Es la frase de apertura del filme, probablemente la única que no está contaminada por una potente dosis de sarcasmo. Así empieza su historia Juno, una adolescente de 16 años con una inteligencia única y que dispara mordaces frases cada vez que abre la boca. Luego le explica a su mejor amiga que en aquella silla, jugando al sexo con su amigo Paulie Bleeker, quedó embarazada. Su decisión final es tener al bebé y encontrarle unos padres adoptivos. Mientras pasan los nueve meses, llega el invierno, la primavera y el verano.
El argumento, propio del melodrama más rosa, desarrolla desde el principio una historia tan desenvuelta como inteligente, tan sencilla como divertida, tan original como hermosa. Aunque es casi imposible que la joven Ellen Page, con apenas 20 años, se lleve el galardón a mejor actriz, y que la cinta haga lo propio en la categoría a mejor película, tanto las cuatro nominaciones como la posibilidad de resultar ganadora en las categorías de dirección y guión, ya prestan elementos épicos para esta comedia que aparenta no tener las mayores aspiraciones estéticas.
Detrás de la producción de Juno se esconde una historia tan única como la de esta cinta. El guión fue creado por Diablo Cody, una joven guionista de Chicago que un día, harta de trabajar en una agencia de publicidad, se lanzó al mundo del desnudo. Cody, cuyo nombre real es Brook Busey-Hunt, participó en una noche de principiantes en el club de strip tease Skyway Lounge. Le gustó el oficio de quitarse la ropa por dinero y renunció a su trabajo.
Después de una corta carrera periodística y de su experiencia en las barras, documentada en su blog Pussy Ranch y en el libro Candy Girl: un año en la vida de una insólita stripper, Cody recibió una invitación de uno de sus muchos ciberlectores que cada día se reían de sus sarcásticas ‘entradas’. Era un productor que la conminó a escribir su primer guión. Entonces nació Juno.
Ésta es la segunda batalla del director Jason Reitman por mostrar una perspectiva singular de la moral. Ya en Thank you for smoking –Gracias por fumar– había abordado esas historias en las que personajes poco comunes emprenden empresas inusuales, como buscar padres adoptivos al propio hijo o defender la vilipendiada industria del tabaco.
Ambientada con las divertidas letras de la banda Moldy Peaches y la participación de Jennifer Garner, Juno es una muestra soberbia de naturalidad, genialidad y mucha ironía; una sátira inteligente de la adolescencia universal y una historia que combate los más diversos clichés, como aquel de que en los grandes premios y en taquilla las películas independientes y de temáticas recurrentes están condenadas al fracaso.