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Mientras el miércoles arrancó el bombardeo de películas, fiestas y desfile de estrellas, la pregunta era si las cintas independientes, amadas por los críticos de Cannes, podrán vencer a ‘Indiana Jones and the kingdom of the crystal skull’, que se estrena aquí este fin de semana al margen de la competición oficial.
La naturaleza dual de Cannes es clara para cualquiera que pasee por la Croisette, la avenida costera donde se realiza el festival. De un lado está el cartel oficial de Cannes: una fotografía artística de una hermosa y misteriosa rubia, del director de cine independiente David Lynch.
Del otro, la fachada de un hotel engalanada para las festividades por la nueva cinta de Indiana Jones, asemejando una especie de templo maldito de plástico.
Aunque los críticos pueden quejarse de que Cannes ha sucumbido ante el poder de Hollywood, el festival mantiene el orgullo de tener algo para todos.
Cannes abrió con ‘Blindness’, del brasileño Fernando Meirelles, sobre una epidemia que hace que la gente quede ciega. Basada en ‘El ensayo de la ceguera’ del laureado Nobel portugués José Saramago, el filme es protagonizado por el mexicano Gael García Bernal y los estadounidenses Julianne Moore, Mark Ruffalo y Danny Glover.
Mientras los críticos hablaban del simbolismo de ‘Blindnes’ en una sala de cine a oscuras, los paparazzi estaban en la playa tratando de fotografiar a Jack Black frente a un ardid publicitario para la cinta animada ‘Kung Fu Panda’, de los estudios DreamWorks, sobre un panda enamorado de las artes marciales.
‘Kung Fu Panda’, que se estrena el jueves en Cannes, e ‘Indiana Jones’ se exhiben fuera de competencia en el evento, mientras que ‘Blindness’ sí busca el máximo galardón del festival, la Palma de Oro.