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La producción Los caballeros las prefieren brutas representó un éxito más allá de las pantallas. No sólo conquistó una amplia audiencia, sino que sirvió como el primer avistamiento de que una alianza entre el gigante Sony Pictures Television y el Canal Caracol podría resultar muy favorable.
Sony Pictures, uno de los líderes en ser proveedores de contenidos televisivos internacionalmente, con series legendarias en su catálogo como Seindfeld y Everybody Loves Raymond, andaba buscando un socio estratégico en Latinoamérica. Tras la culminación del proyecto protagonizado por Valerie Domínguez se dio cuenta de que había encontrado en el Canal Caracol, en sus actores, sus técnicos y su equipo creativo un terreno fértil para poder participar de la industria del entretenimiento en estas nuevas latitudes.
Cifras importantes, como que durante 2010 el Canal Caracol había exportado 20 mil horas de ficción a todo el mundo, que además en su trayectoria había cedido los derechos de más de 30 libretos y había conquistado con sus productos 80 países, servían, además, de garantía para el canal, que estaba buscando integrar nuevos formatos hablados en español a sus parrillas.
Así, después de arduas negociaciones, esta semana los dos canales decidieron firmar un acuerdo de coproducción por tres años para producir múltiples series de horario estelar que se estrenarán en Colombia a través de Caracol Televisión.
“Sony estaba buscando una alianza de largo plazo para encontrar un socio con tradición de hacer éxitos televisivos y lo encontró en Caracol. Por su parte, el Canal Caracol se había embarcado en la búsqueda de un socio que pudiera proveer de recursos importantes, pero con la condición de que la alianza se hiciera con una empresa prestigiosa de tradición audiovisual”, explica Angélica Guerra, vicepresidenta internacional de Caracol Televisión.
A nadie le sorprendió que el canal de entretenimiento norteamericano estuviera haciendo sus pesquisas por estas tierras. Por varios años la televisión colombiana venía convirtiéndose en un referente para todo el sur del continente. De alguna manera, desde Colombia se habían reinventado las formas más tradicionales del melodrama. “Nos empezamos a poner de moda en la televisión internacional básicamente porque le añadimos dos elementos novedosísimos a la novela tradicional. Por un lado, les imprimimos humor a las historias, y por el otro, empezamos a contar con muchas dosis de realidad lo que pasaba en Colombia”, explica Guerra, quien asegura que la televisión nacional empezó a parecer más fresca frente a las novelas producidas en Venezuela y México.
Así, con novelas como Pedro el escamoso, Nuevo rico, nuevo pobre y Vecinos, se marcó una senda que evidenció que la televisión que se escribía y producía desde Colombia tenía la capacidad de conquistar públicos muy diversos, incluso cuando todos vaticinaban que el humor iba a ser muy local y pocos lo iban a comprender. Por el contrario, las familias pintorescas, los protagonistas cómicos, o inmersos en entornos algo chiflados, terminaron por clavarse en los horarios prime no sólo de su mercado más inmediato, como lo era Latinoamérica, sino en los cinco continentes.
Lo mismo sucedió con formatos como el de El cartel de los sapos, que no sólo fueron vendidos y retransmitidos en muchos países tal cual se concibieron en Colombia, sino que su modelo empezó a ser replicado en otros lugares y se volvió casi una fórmula exitosa incluso entre el público hispano de Estados Unidos.
Con las nuevas demandas y las alianzas que se fueron creando con capitales provenientes del exterior, la industria de la televisión colombiana pronto logró estar a la altura de emporios tradicionales como el creado por los mexicanos.
La creciente demanda hizo entonces urgente que las industrias locales también buscaran socios en el extranjero. “La competencia en el terreno de la televisión se fue volviendo cada vez más feroz, con la penetración del cable y las nuevas plataformas que hacen que la gente pueda ver televisión a su antojo. Empezó a haber, además, una exigencia mayor para los canales privados nacionales de entregar contenidos de mucha más calidad”, explica Guerra, quien añade: “La audiencia ahora tiene exposición a muchas formas de televisión, así que hay que estar a su altura. Por eso era urgente hacer una alianza de largo plazo con un canal que fuera nuestro aliado en materia económica y creativa”.
“Latinoamérica tiene una historia rica en poderosos dramas y esperamos capitalizarnos en el increíble grupo de talento creativo que este territorio tiene para ofrecer”, expresó por su parte en un comunicado Donna Cunningham, directora general y vicepresidenta ejecutiva de producción para Latinoamérica e hispana en los Estados Unidos de Sony Pictures, quien firmó su compromiso para desarrollar programación de alta calidad que atraiga a una gran variedad de audiencias. “La trayectoria de Caracol Televisión en la creación, producción y lanzamiento de programación de horario estelar exitosa, la convierte en un socio ideal y esperamos continuar con este éxito juntos”.
Esta alianza no sólo va a fortalecer la capacidad de producción del Canal Caracol, que estima que durante tres años debe producir como mínimo seis proyectos, sino que además pone en evidencia que la industria de la televisión nacional avanza con pasos firmes y que sus fórmulas están lejos de agotarse.