Publicidad

Pixar, 25 años después

El domingo se entregan los Premios Oscar, en los que ‘Toy Story 3’ compite por una estatuilla. Historia de la compañía que revolucionó la animación.

Santiago La Rotta
25 de febrero de 2011 – 10:00 p. m.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Por la reseña era fácil deducir que se trataba de una típica historia infantil. El teatro estaba atestado de niños. En el momento más dramático, cuando uno de los personajes se entera de que no es quien pensaba, sonaban los callados quiebres del llanto. Lloraban los adultos. Aunque en Estados Unidos fue estrenada el 22 de noviembre, y en Colombia el 25 de diciembre, se convirtió en la película más vista del año. Era Toy Story.

En 1984, John Lasseter renunció a su trabajo en Disney para unirse a la división de gráficas por computador de Lucasfilm, la compañía fundada por George Lucas, creador y director de La guerra de las galaxias. La división era uno de los mejores sitios para la creación de efectos especiales digitales. Rápidamente sus pasillos se fueron llenando con grandes talentos en animación, ciencias de la computación y física. Para 1986, la división fue vendida a Steve Jobs (fundador de Apple) por US$10 millones y bautizada oficialmente como Pixar. En ese momento, la compañía contaba con 44 empleados.

Un cuarto de siglo después esta empresa redefinió para siempre el curso de las películas animadas, así como el de la animación misma. Lasseter es hoy el jefe creativo de la compañía y el nombre detrás de los créditos de director, guionista, productor y productor ejecutivo de algunas de las películas más memorables de la era digital; además ha ganado dos Premios Oscar y un largo etcétera de otras distinciones.

“Pixar empezó a transformar el lenguaje y la forma en la que se anima. No se inventaron el 3D, pero lo utilizaron para películas. Hicieron que colisionaran esos dos mundos: la animación y la tecnología. Lasseter experimentó mucho con computadores. Desde mucho tiempo atrás no había nadie que se inventara algo en ese sentido”, afirma Simón Wilches, coautor de la popular animación El pequeño tirano.

Además de Lasseter, el otro pilar de Pixar es Ed Catmull (cofundador y actual presidente de la compañía), quien se graduó de física y es doctor en ciencias de la computación, y que se desempeñaba como vicepresidente de la división de Lucasfilm adquirida por Jobs en 1984. Catmull es un físico ganador de cinco Premios Oscar.

La tecnología está en el centro mismo del trabajo de Pixar. Los gestos de sus personajes los hacen más creíbles y cercanos al corazón de audiencias en todo el mundo. La cara de decepción de Marlin cuando cree que Nemo ha muerto en un estanque en el consultorio de un odontólogo o la perfecta suavidad del pelaje de Sullivan mientras abraza a Boo son logros técnicos que conmueven y arrancan lágrimas y suspiros en teatros de Tokyo, Bogotá o Berlín. La empresa fabrica RenderMan, un paquete de software diseñado especialmente para animación que es usado por estudios gráficos como Weta (responsable de los efectos especiales de  El señor de los anillos).

El progreso técnico es la mitad de la historia. Detrás de las cientos de horas de animación y los terabytes de imágenes hay conceptos poderosos. Además de un gran avance técnico, Pixar hizo que las películas animadas dejaran de ser un reino exclusivo para los niños y volvieran a ser un territorio ampliamente visitado por los mayores. Uno de los grandes logros de la compañía es la devolución de una suerte de infancia tardía para generaciones enteras de adultos. “Uno se da cuenta de que la mayoría de las películas de Disney no eran originales, sino adaptaciones de cuentos infantiles a los que les daban el giro. Pixar dejó de tratar a los niños como unos idiotas y comenzó a trabajar en las historias, que no sólo tienen grandes dosis de humor, sino componentes como la nostalgia, que son emociones complejas mejor comprendidas por los adultos”, explica Wilches.

Las narraciones de Pixar hablan del abandono de la infancia, el miedo casi primigenio al monstruo (salido del clóset, la caverna, la maleza) o la relación compleja de un hijo con un padre que no está presente nunca, que se ha divorciado y ahora vive con otra mujer. Las películas de Lasseter y compañía cuentan historias reales animadas, sin dramatismos ni empalagos, llenas de sarcasmo e inteligencia. Wilches añade otro elemento: “Hay una cosa interesante frente a la animación anterior a Pixar y es que, en películas como Ratatouille y Nemo, nadie quiere matar a nadie. La película tiene una ética distinta, menos imperialista que la de Disney: acá nadie tiene que morir para que el bueno triunfe”.

Veinte años después de su creación, Pixar fue comprada por Disney (el antiguo dueño de la fantasía animada) en una operación que costó US$7,4 mil millones. Para ese entonces, la compañía contaba con varios Premios Oscar (más una considerable lista de nominaciones al galardón), algunos récords de taquilla, más el logro de tener la primera película completamente generada por computador en la historia: Toy Story. Quizá Lasseter y Catmull no se paran al lado de los Lumiere, pero sí bastante cerca.

Los Oscar le apuestan a la juventud

El año pasado, más de 41 millones de televidentes vieron la entrega de los Premios Óscar producida por Don Mischer y Bruce Cohen para la cadena ABC, que acaba de prorrogar su contrato de exclusividad por 45 años. El éxito, dijo Tom Sherak, presidente de la cadena, se debió en gran parte a la apuesta por nuevos rostros en el escenario del Teatro Kodak. Si en 2010 desfilaron Miley Cyrus y Zack Efron, de Disney, mañana estarán James Franco y Anne Hathaway, de 32 y 28 años respectivamente. El caso del intérprete puede llegar a ser histórico, pues podría ser la primera vez en 83 años en la que uno de los presentadores gane el Oscar a mejor actor. Para los nostálgicos, la velada tendrá un especial sobre la historia del cine en Hollywood, con clips sobre las películas más impactantes de todos los tiempos.

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido