Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El próximo 22 de noviembre se realizará la Carrera por la Policía 10K. ¿Cuál es el propósito del evento?
Decidimos retomar esta labor, porque primero la Policía tiene la oportunidad se acercarse a la comunidad. Segundo, porque es una manera de adquirir unos fondos para los programas de salud, educación y bienestar. Y tercero, porque cuando uno incentiva el deporte hay mejores personas, el deporte no da tiempo para que los chicos caigan en la droga y la delincuencia.
¿Se le va a medir a correr?
Sí, por supuesto, el ejemplo arrastra. Esperamos que diez mil colombianos nos acompañen en la Carrera 10K por la Policía. Si la persona no corre, pero quiere ser solidario con nuestra causa, simplemente se inscribe en nuestra página de Obras Sociales de la Policía y dona los $50 mil, que es lo que cuesta la inscripción.
¿Y la acompañará el general Palomino en la carrera?
Sí, a él le gusta montar en su bicicleta y correr, yo no tengo el físico para acompañarlo, así que muchas veces voy detrás de él en el carro dándole ánimo. Pero esta vez me estoy preparando para la carrera. Aquí en la escuela le doy dos o tres vueltas al campo.
¿Siempre supo que su vocación era servir?
Sí. Mi mamá era una mujer dedicada al servicio de la comunidad. Para ese tiempo existía Sanitas, un programa americano que enviaba leche, bienestarina y máquinas de coser a la iglesia, en Bucaramanga. Las personas hacían fila para reclamar esas ayudas y yo le ayudaba a mi mamá a entregarlas. En la Asociación de Obras Sociales en Beneficio de la Policía Nacional empecé como voluntaria, después seguí como presidenta de la seccional, luego como miembro de junta y ahora como presidenta de la Asociación.
¿Concibió la idea de casarse con un policía?
Las amigas de mi mamá decían que debía casarme con un oficial, para que quedara bien casada. Pero una chica de 16 años siempre llama la atención, en mi caso por los ojos, así que me hacían muchos elogios, me invitaban a salir. La primera vez que vi al general era subteniente, ya después lo conocí cuando era ayudante de mi cuñado. Duramos 19 días de novios y nos casamos.
¿Siempre se refiere a su esposo como “el general”?
Lo llamo “chinito”. Cuando estoy brava le digo Rodolfo, pero muy rara vez lo llamo por el nombre. Cuando puedo, paso por la oficina, le dejo un mensaje escrito deseando que tenga un excelente día, y ahí también lo llamo “chinito”. Me pinto los labios y dejo la marca en el papel. Son cosas que mantienen vivo el amor. Por ejemplo siempre se le envía la comida desde la casa, él no come por fuera. Cuando tiene reuniones, son muy pocas las veces que asiste, no le gusta salir mucho de casa.
¿En qué etapa del cáncer se encuentra?
El proceso fue bastante tortuoso por las quimioterapias y radioterapias. Ahora estoy tomando una pastilla pequeña en las noches, una especie de quimio permanente, que se hace durante cinco años, pero ya estoy bien. Quedé con dos prótesis, pero muy bien, me aferré mucho a Dios.
¿Cómo la cambió el cáncer?
Cambió mi espíritu, la forma de ver las cosas. A veces les colocaba atención a cosas sin relevancia, insignificantes. Ahora la vida se ve desde otro punto de vista, se estima más lo que se tiene.
¿Siempre se aferró a Dios?
De pequeña no me gustaba ir a la iglesia. Después pensé en ser monja, y luego de pasar todo mi proceso de cáncer estoy segura de que hay un Dios y todo lo bueno y malo que hagas en esta vida lo pagas.
¿Fue un golpe a la vanidad las secuelas del cáncer: caída del cabello y perder sus senos?
El pelo me lo quité. Siempre había querido verme sin cabello y tuve la oportunidad, y no lo dudé. Creo que cuando uno afronta una enfermedad la asume con todas sus consecuencias. El miedo no debe existir en las enfermedades, la confianza debe estar en Dios.
La FM reveló unos audios que comprometen el buen nombre del general Palomino. ¿Qué piensa usted de esas denuncias?
Le está pasando al director de la Policía. El general es una persona que ha trabajado durante estos 38 años y se ha caracterizado por ser una persona honesta, íntegra, y lo es. Ahí entrevistaban al general, al director de la Policía, pero no a Rodolfo Palomino, que es diferente y él está conmigo. Pero la verdad, no me afecta ni me altera. Lo que sí es seguro es que tarde o temprano las cosas saldrán a la luz y el que tenga responsabilidad la tendrá que asumir.
¿Qué piensa del proceso de paz?
Es un proceso necesario que el pueblo colombiano pide. No por el hecho de estar casada con el director de la Policía me lleva a tener una parcialidad en diferentes temas. Sigo siendo una ciudadana común y corriente, y hemos tenido diferencias con él, porque veo las cosas desde la parte del civil, pero estamos de acuerdo en que necesitamos la paz, aunque algo nos cueste.