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Adiós a la dama del despecho

A los 77 años, la artista conocida en la escena musical como ‘La Ronca de Oro’ no pudo superar las dificultades respiratorias y murió este lunes en la Clínica Valle de Lili, en Cali.

07 de febrero de 2011 – 11:24 p. m.

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Dos particularidades caracterizaron la historia musical de Helenita Vargas: su voz y su memoria. Con la primera, una condición adquirida por vía divina que se encargó de manejar sobre cualquier escenario nacional o extranjero, logró un estilo propio de narrar el despecho. Y la segunda fue su mejor aliada durante sus comienzos, pero también en aquellos momentos de estrellato cuando la rodeaban los personajes más importantes de la música latina, como José Alfredo Jiménez y Agustín Lara, así como las personalidades más influyentes de la política local. Ese matrimonio entre su voz, a la que ella definía simplemente como su rúbrica, y su memoria, uno de sus máximos motivos de orgullo dada su prontitud para repasar las letras, fueron las piezas claves para el rotundo éxito de esa artista que desde los cinco años supo que quería cantar.

“Yo no tengo una gran voz, pero tengo un estilo que es único. Todos tienen formas diferentes. A ratos pierdo un poquito el compás, pero llego a tiempo”, comentó Helenita Vargas durante uno de sus últimos encuentros con la prensa, después de haberse sometido a un trasplante de hígado que desencadenó en complicaciones respiratorias, llevándola a ser internada en la Clínica Valle de Lili, en Cali, donde permaneció desde mediados de enero hasta ayer a las 6:35 de la tarde, cuando el parte médico oficializó su muerte.

Todo el país la conocía como ‘La Ronca de Oro’, un sobrenombre que según un sector de la prensa fue otorgado por el comunicador Lázaro Vanegas, aunque otros aseguran que fue una idea de José Pardo perfeccionada por Hernán Restrepo después de que la artista recibió un galardón dorado. “Anoche bañaron a ‘La Ronca’ de oro”, sentenció Restrepo en alguna oportunidad y así se quedó Helenita Vargas, quien con los años se convirtió en la dueña y señora del despecho en Colombia.

 Algunas de sus interpretaciones más divulgadas fueron Que nadie sepa mi sufrir, Señor, Mal hombre y Pasaste a la historia, canción con la que se lanzó a la fama internacional de la mano de José Alfredo Jiménez, quien escuchó su versión y casi que de inmediato quedó prendado de su estilo inconfundible.

“No es cosa de que me las pique/ de ser de la Guardia la reina y señora/ pero mi primera rasca/ la chupé chiquilla de una cantimplora./ Yo soy la María, María en mi gracia,/ pero a mí me llaman María de los guardias”, cantaba con ímpetu Helenita Vargas en la pieza María de los guardias, tal vez la canción más solicitada de su repertorio. “Me da guayabo no estar en actividad. En un escenario hay nervios, angustia, responsabilidad y mucha cosa. Me hacen falta los micrófonos, el sonido, la gente y demás. Eso es vida. Pienso volver pronto, no sé cuándo será ese día, porque me falta un tratamiento que me están haciendo, pero estoy en muy buenas manos y creo que mi Dios todavía no me quiere llevar”, dijo esta mujer, a la que le gustaba que le dijeran arrabalera porque, por un lado, le recordaba su pasión por el tango (el denominado género de arrabal por excelencia) y por el otro, la hacía sentir del pueblo a pesar de las alhajas que siempre portó.

La dama del despecho en Colombia murió ayer en la tarde y mañana miércoles al mediodía se realizarán sus exequias en la iglesia San Fernando Rey con la presencia de su familia que vive en los Estados Unidos, aunque hoy por hoy su familia es todo el país, que le rinde tributo a su memoria y que nunca olvidará aquella voz ronca de Helenita Vargas.

Algunas canciones célebres de Helenita Vargas

Señor

Usted es un mal hombre sin nombre señor. Usted es un canalla que abandona sin razón.Es el fiel prototipodel cinismo y del rencor,usted es una copaque guarda venenoen vez de licor.

María de los guardias

Yo soy la María, María, María en mi gracia,pero a mí me llaman María de los guardias.Yo soy la María, María,no ando con razones razones,llevo por mi cuenta y a cuentacinco batallones.

No te pido más

Como quisiera que me comprendieras y que al fin sintieras lo que yo por ti.Ya no seas así y dime que sí.Yo me conformo con besar tus labiosy estar en tu brazos en la intimidad.No te pido más, no te pido más.

Que nadie sepa mi sufrir

Amor de mis amores,dueño mío, qué me hicisteque no puedo consolarme sin poderte contemplar…Ya que pagaste mal a mi cariño tan sincero, lo que conseguirás que no te nombre nunca más.Amor de mis amoressi dejaste de querermeno hay cuidado que la gentede eso no se enterará.

‘El tiempo que te quede libre’

Atiendepreferente a todaesa gente que tepide amor. Eltiempo que tequede libre, si tees posible,dedícalo a mí.

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