Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
La lluvia cae en Toronto y sin pedir permiso, el frío ahuyenta a la gente que dejó vacías las calles de la Avenida Bloor. Pero todo se olvida ante la calidez de Keira Knightley para descifrar los paralelos entre su vida y las celebridades de la realeza británica, como La Duquesa, que protagoniza ahora en cine.
Paul Newman solía decir que las estrellas de cine tienen que adaptar sus almas por la fama. ¿Es así?
Creo que la descripción de Paul Newman es bastante acertada. Estoy de acuerdo con él, porque vivió lo mismo por mucho más tiempo que yo.
¿Los famosos de Hollywood se parecen a los aristócratas de otros tiempos?
¿Si los actores somos iguales?
Sí, al menos en el trato o la adoración de la gente.
No sé, no sé. Creo que la realeza tiene muchos más guardias de seguridad (ríe).
La Princesa Diana murió perseguida por los mismos ‘paparazzis’ que hoy la persiguen a usted. Y ella, justamente, había sido descendiente de la misma Duquesa de Devonshire que ahora interpreta en cine. ¿Las similitudes entre ellas ayudaron para mejorar su interpretación?
No. Yo tenía 11 años cuando la Princesa Diana falleció. Tengo una buena imagen de ella, pero no conozco exactamente su historia como para encontrar ciertos paralelos. No me fijé en ella como inspiración para el personaje, porque fue suficiente con la maravillosa biografía de la Duquesa. Definitivamente quisimos lograr una película sobre Georgina, Duquesa de Devonshire, no de la Princesa Diana.
Pero la publicidad de la película insiste en remarcar las similitudes…
(Ríe) Ahí se nota la diferencia entre la gente de marketing y quienes realmente nos dedicamos al cine.
¿Es cierta la propuesta de mercadeo de modificar la foto del afiche para mostrarla a usted con más busto?
No recuerdo que alguien haya querido aumentar el busto en la foto del afiche. Y me agrada que no haya sucedido.
La historia de Georgiana Spencer
Con todo el lujo del cine, la película The Duchess proyecta la verdadera historia sobre la hermosa Duquesa de Devonshire, Georgiana Spencer, y la popularidad que tuvo 200 años antes de su directa descendiente, Diana Spencer o Lady Di. Y aunque Keira no admita el parecido, las tres comparten el interés del público por conocer su intimidad, por saber cómo se visten, por
querer compartir lo que piensan. Y al mejor nivel del Oscar, Keira se luce representando una historia repleta de rumores con una mujer que supo prevalecer por encima de la aristocracia, seduciendo a todos los hombres que la rodeaban, a excepción de su propio esposo (Ralph Fiennes).
¿Cómo fue que le propusieron un guión tan importante como ‘The Duchess’?
El guión llegó a mi casa con tres enormes plumas de avestruz y un moño dorado. Y pensé “No me importa lo que sea, es fantástico” (ríe). Y lo leí. Ella me pareció fabulosa, como personaje es fascinante. La simple idea de una mujer con semejante poder político y la influencia que tenía en la moda es toda una fuerza de la naturaleza. Y, sin embargo, en privado era alguien intensamente vulnerable, muy solitaria. La combinación de ambas cosas me pareció realmente fascinante.
¿Se identifica, como actriz, con la obsesión que existía en aquella época con las celebridades?
Personalmente no busco trabajos biográficos, así que nunca pensé en dibujar ningún paralelo conmigo, para nada. Pero sí, me pareció interesante que la cultura de las celebridades fuera todo un fenómeno. Me resultó fascinante descubrir que existía 300 años atrás. Pero también me parece que es el aspecto menos atrayente de la historia, más allá de una anécdota graciosa. Lo interesante fue ver la forma en que ella manipulaba su imagen, en el momento en que su matrimonio se destruía de a poco. Por lo visto necesitaba más y más atención de completos extraños. Es un aspecto muy psicológico del personaje.
Con clarísimo acento británico, Keira Knightley nació en la inglesa ciudad de Teddington, el 26 de marzo de 1985. Y teniendo una madre como la actriz y autora Sharman MacDonald, además del padre actor Will Knightley, era lógico imaginar a Keira en un camino parecido. Pero no tan rápido, como cuando con apenas tres años pidió que le consiguieran un representante. Después de tanto insistir, los padres le permitieron que participara en algunas obras de teatro, durante las vacaciones de verano, y a los seis años Keira ya estaba trabajando en televisión.
Personalmente, ¿perdonaría una infidelidad?
No pienso contestar esa pregunta. Me parece ridículo.
Es que la película muestra a la Duquesa sobreviviendo a las peores infidelidades, incluyendo su mejor amiga.
Definitivamente, me gustó la dinámica entre los personajes, como la idea de vivir con un marido que la esposa no comprende en absoluto. Son como dos imanes que se repelen uno al otro. Fue interesante explorar algo así. Y después, cuando su amiga la traiciona y tiene que aceptar la convivencia con ella, para pasar de una intensa amistad a un odio total, también es interesante.
¿Cree que la Duquesa ejerció influencia en cambios de la mujer en la sociedad?
Yo no sé si las cosas cambiaron por ella, porque éstos tardaron 200 años en llegar. Igual me parece que ella fue una mujer impresionante. Es fascinante ver cómo se manejó, en un momento donde las mujeres eran en cierta forma la propiedad de sus padres y luego de sus esposos. Y aunque las mujeres no tenían el derecho a votar, ella igual se involucró apasionadamente en la política.
En la película se nota una evidente preocupación por la moda de aquella época. ¿Algo así, tan bien hecho, también ayuda a una mejor actuación?
Crea toda una dinámica en la forma en que nos movemos por la habitación. Cambia la forma en que te paras, la forma en que caminas, la forma en que se respira y, por lo tanto, cambia la forma de hablar. Cambia todo. Es un método fabuloso para meterse en el personaje, al instante de ponerte un vestuario así, tan extremo. Es increíble. Hay veces que ni siquiera podía respirar, me faltaba oxígeno y es obvio que la falta del oxígeno al cerebro debía ser algo muy difícil para aquella época.
¿Cree que sea posible producir una segunda película sobre la Duquesa, como lo hicieron con la Reina Isabel de Inglaterra?
¿Sabes qué? Creo que debería ser una serie de TV. Se puede hacer mucho. Hay tantas historias dentro de la misma película… Sería grandioso. Deberíamos rodar cinco películas sobre ella. Sería maravilloso.
¿Y usted las protagonizaría?
No. Ya la interpreté una vez. No necesito interpretarla de nuevo.
La señora de los piratas
El cine le abrió las puertas a Keira Knightley en 1999, como uno de los grandes secretos que George Lucas escondió en la superproducción de Star Wars: Episode I – La amenaza fantasma, cuando Knightley apareció detrás del personaje Padme, alternando con Natalie Portman. Con apenas 15 años, Keira también se animó a rodar un primer desnudo en la película After the hole.
A los 16, también tuvo su propio éxito cuando protagonizó Bend it like Beckham, una película independiente con un presupuesto de 3,5 millones de libras esterlinas que terminó recaudando 76 millones en todo el mundo, gracias a la buena idea de los productores que volvieron a reestrenar la película, apoyados en la publicidad de la primera versión de Piratas del Caribe. Knightley además fue reconocida como una de las mejores actrices de su generación cuando fue nominada al Oscar por la excelente película Pride and prejudice, estatuilla que ganó finalmente Reese Witherspoon.
Filmografía
Antes de trabajar en cine, Keira Nightley hizo televisión en Inglaterra, su país de origen.
La saga que la hizo famosa en todo el mundo fue Piratas del Caribe junto a Johnny Depp.
La Duquesa (2008).
Seda (2008).
Expiación – Más allá de la pasión (2008).
Piratas del caribe: en el fin del mundo (2007).
Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto (2006).
Dominó (2006).
Orgullo y prejuicio (2006).
The Jacket (2006).
El rey Arturo (2004).
Piratas del Caribe. La maldición de la Perla negra (2003).
Love actually (2003).