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Del trópico al desierto

Carlos Andrés Bernal cuenta cómo es trabajar en un país con costumbres culturales y religiosas distintas a las de Colombia. Asegura que el cambio más duro ha sido el de la comida, pues casi toda es picante.

07 de octubre de 2015 – 10:07 p. m.

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¿Cómo fue su llegada a Arabia?

Inicialmente hubo una convocatoria interna en la empresa y conseguí enviar mi hoja de vida a la persona directamente encargada del reclutamiento, le gustó la propuesta y de inmediato me llamó, me entrevistó y ya después vino todo el proceso, la oferta económica, incluyendo la visa en Venezuela, ya que acá en Colombia no hay consulado de Arabia Saudita, por esto debimos ir dos veces al país vecino, primero por una visa por 90 días y luego por la de trabajo; después de esto, ir hasta allá; es un vuelo larguísimo porque primero hay que ir a Frankfurt, de allí se toma otro avión a Damman, cumpliendo así casi 20 horas de solo vuelo, pero contando con escalas y lo demás llegan a ser dos días viajando, a veces incluso vamos primero a Estados Unidos, luego Europa y, finalmente, llegamos a Damman, de ahí nos transportan a un hotel dentro de la base de la compañía.

Y de entrada, ¿qué tal el choque cultural, es muy diferente la vida en el Oriente Medio?

Totalmente. En mi caso particular, como trabajo en los pozos petroleros, permanezco muy poco tiempo en la ciudad; cuando he salido, ya que allá es prohibido el alcohol, solamente uno sale a los mall o a sitios para comprar recuerdos o souvenirs. En algunos mall no se puede entrar solo e incluso hay días netamente familiares, no puedes entrar con otros amigos, sólo si es con familia; allá se descansa viernes y sábado, y se trabaja los domingos.

¿Se trabaja mucho con los árabes?

Sí, mucho. En el pozo debo interactuar con ellos, ver cómo rezan cinco veces al día; en todos los taladros tienen dispuesta una mezquita, incluso en el camino al desierto del Sahara, donde están los pozos, hay mezquitas en las estaciones de gasolina, en los pozos hallas gente de muchas nacionalidades, más que todo canadienses, indios y filipinos; es una experiencia cultural increíble, interactúas muchos días con gente de todos los continentes.

¿Cómo ha sido lo de la comida?

Particularmente, la comida ha sido lo más duro, mucho pollo, nada de cerdo, poca carne, nada de jugos naturales, la mayoría de cocineros son indios, así que casi todo es picante, y todo el tiempo se habla en inglés.

Y en Ramadán, ¿cómo fue trabajar en Ramadán?

Es realmente fuerte el hecho de ver a los musulmanes no probar alimento ni beber agua, a más de 50 grados centígrados, y en un trabajo tan duro como es perforar un pozo petrolero; el ayuno iba de 3:40 a.m. hasta la puesta del sol; igual si ellos sienten mucha debilidad, sobre todo en estos trabajos y en zonas remotas, ellos pueden comer o tomar algo, no es prohibido.

¿Vio casos extremos al respecto?

Realmente llegue a ver unos que ya estaban a punto de desmayarse; lo que hacían era ir al comedor y descansar un rato y rotar su trabajo con otros; al final del Ramadán, tres hicieron una comida especial, cordero, comida típica árabe, casi como cuando acá tenemos nuestra cena de Navidad. En la ciudad no encuentras abierto casi nada, sólo hasta la noche, la mayoría lo toma como vacaciones.

¿Qué más de especial en este mudo tan extraño para los occidentales?

Bueno, la temperatura es altísima, pero en el desierto el clima es seco, me han tocado varias tormentas de arena, incluso una en donde debimos parar el trabajo, por la intensidad, y duro 8 horas; otra cuestión son los indios y filipinos que se van a trabajar allá, muchos se deben quedar 2 años sin ir a casa, y de los pozos salen solamente una vez al mes para enviar dinero a sus familias. Encuentras muchos colombianos; cuando hay la oportunidad de salir, tratamos de reunirnos a comer y hablar de la tierra, para ellos vivir allá sí es más complicado, sobre todo por la familia, ya que las esposas sufren mucho, no pueden manejar fuera del sitio donde viven, no pueden salir a la calle sin el esposo, etc. No es una vida muy fácil de llevar, básicamente están encerradas la mayor parte del tiempo, y la familia no se adapta y optan por volver a Colombia.

¿Qué ha pasado con la crisis petrolera actual?

Ahora con la crisis petrolera les ha tocado aguantar por la falta de trabajo en la región en general, pero es realmente muy duro adaptarse a esa cultura para los occidentales.

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