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Lo único que no ha cambiado en el Instituto Mexicano del Sonido (IMS) es la computadora de su líder Camilo Lara. Desde su fundación hace un poco más de cinco años, el aparato ha resistido a las más duras embestidas tecnológicas y sigue ahí, como si no hubiera pasado nada. La música de este proyecto vanguardista evolucionó, pero el centro desde el que se produce sigue siendo el mismo y se ha conservado como un amuleto de buena suerte para este grupo, que basa su propuesta en la mezcla de canciones de los años 70 y 80 con elementos electrónicos.
Gracias a esa computadora, Méjico máxico, el primer disco del IMS, llegó a las manos de los amantes del rock, el pop, la electrónica y la cumbia. Su escasa memoria obligó a Camilo Lara a modificar el orden de las canciones en un proyecto que tan solo unos meses antes había sido rechazado por la misma compañía disquera que finalmente lo publicó.
“La música del Instituto Mexicano del Sonido es como un collage de piezas ya creadas y es interesante ver que las canciones que ya existen están vivas y uno las puede interpretar o sugerir modificaciones. Sin embargo, a mí también me gusta crear mis propias canciones y la ventaja que tenemos en la actualidad es que no hay limitaciones”, comenta Lara, quien dice que pasó varias jornadas en la Pequeña Bogotá, una zona en Monterrey en la que se intenta ejecutar la cumbia tal y como se hace en Colombia. Allí conoció a Alfredo Gutiérrez y al Binomio de Oro y desde entonces este aire de percusión cadenciosa se convirtió en otra de las grandes influencias para él.
Ni en el más erótico de los sueños de Camilo Lara, la proyección del IMS hubiera llegado tan lejos: tres trabajos discográficos de gran reconocimiento (Méjico Máxico, Piñata y Soy Sauce), invitaciones a festivales en América y Europa y cientos de fanáticos que aplauden su estilo particular.
“El sueño es tan real ahora que me invitan a Colombia a tocar cumbia y yo me siento como alguien que debe ir a Suiza a vender chocolates. Sin embargo, estoy feliz y en el festival tengo el compromiso de hacer que la gente baile todo el tiempo”, afirma Camilo Lara, el mismo que ha hecho evolucionar la música recurriendo a una computadora cuya garantía de fabricación venció hace años.