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El melodrama está de luto

Sin ser muy consciente de lo que tenía en sus manos, la mexicana Fernanda Villeli entregó el guión titulado Senda prohibida  a los productores que se lo habían solicitado.

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Después de un tiempo, no sólo recibió una grata aprobación, sino que su creación, que salió al aire en vivo en 1958, se convertiría en la primera y gran fundadora de un género que aún perdura por estos días: la telenovela.

La escritora de la primera telenovela mexicana y de otros 70 títulos que dieron la vuelta al mundo, como El maleficio y El derecho de nacer , murió el martes pasado, a los 87 años, de un paro cardiaco relacionado con complicaciones de diabetes. “Fue una mujer que trabajó siempre por la defensa de la cultura popular mexicana y formó muchas generaciones de telenovelas”, declaró al diario Reforma su hija, la guionista Marcela Fuentes Beráin.

Pero su legado no sólo consiste en abrirle un tímido espacio televisivo al melodrama, fue ella también la que, con su novela El malefici o, desbordó el horario vespertino y trasladó la telenovela como un plan sagrado para la franja de programación nocturna.

Con su fiel convicción de que la telenovela estaba creada para entretener, su objetivo al escribir siempre fue buscar tramas reales “que impactaran”, y que a pesar de los enredos y sufrimientos tuvieran “un final feliz, porque eso es el melodrama: contar historias de la vida con finales felices”, aseguró varias veces Villeli, también autora de Lucía Sombra, Los extraños caminos del amor, San Martín de Porres, El Diario de Daniela, La casa en la playa y las dos versiones de El derecho de nacer.

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