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El humor está de luto. El actor y humorista argentino Marcos Mundstock, uno de los fundadores del grupo Les Luthiers, falleció este miércoles en Buenos Aires a los 77 años, confirmaron sus familiares.
El deceso se produce apenas tres meses después de que, en un comunicado oficial, se anunciara que «debido a un problema de salud» que lo aquejaba desde 2019, Mundstock debería prolongar durante todo 2020 la licencia médica que lo mantenía alejado de los escenarios. (Lea: Que Les Luthiers no dejen de unir canto con humor)
«Después de más de un año de lidiar con un problema de salud que se tornó irreversible, Marcos, nuestro compañero y amigo, finalmente partió», indica el grupo en un comunicado.
Con su desaparición física, son tres los miembros fundadores de Les Luthiers fallecidos, después de Gerardo Masana, en 1973, y Daniel Rabinovich, en 2015.
«De ahora en más, cada uno de nosotros deberá empezar a transitar el doloroso camino de aprender a convivir con su ausencia. Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre», añade el comunicado.
Nacido en Santa Fe el 25 de mayo de 1942, Marcos, apodado Pelado, era el locutor de Les Luthiers, grupo de músicos-actores-humoristas muy popular no solo en Argentina, sino en el resto de Latinoamérica y en España, que junto a Masana, Rabinovich y Jorge Maronna fundó en 1967.Comunicado importante: Marcos Mundstock pic.twitter.com/f7xNOjeK7G — Les Luthiers (@LesLuthiers_Arg) April 22, 2020
Mundstock, que junto a su familia se mudó a Buenos Aires a los seis años, comenzó de joven la carrera de Ingeniería -que abandonó en tercer año- y estudió locución, al tiempo que ingresaba al coro de Ingeniería, donde conoció a los futuros integrantes de Les Luthiers.
En el grupo canalizó su vocación por la escritura y el humor, y era el encargado de leer las introducciones de las obras. «Su grave y profunda voz, su porte serio (aunque a veces también muestra su lado payaso) y sus grandes cualidades para escribir e interpretar textos humorísticos son algunas de sus múltiples cualidades», subraya el obituario oficial.A Marcos Mundstock le sobraba inteligencia;
regalaba clase;
derrochaba humor;
no le cabía la voz en la boca;
solo andaba escaso de cabello.
Se va un grande, aunque nunca nos deje del todo. #DEPpic.twitter.com/Mbtr6uSBge — Manuel de BCN (@Manuel_de_BCN) April 22, 2020
«Mis padres eran judíos polacos, de la Galizia, una zona que ahora está en Ucrania. Se vinieron antes del nazismo y se salvaron, pero toda la familia paterna murió en los campos de concentración. Mis padres llegaron a la Argentina a principios de los 30, mi papá era relojero, había aprendido su oficio en Lviv. ¡Y claro que me influyó la cultura que traían! En mi casa se escuchaba música clásica, también yidish e italiana. De esa mezcla me viene el gusto por tantas cosas. Además, a mi papá le encantaba contar chistes, en casa se cultivaba el humor judío, la autoironía. Cuando nos instalamos en Buenos Aires, ya había dos teatros en yidish y pocas ciudades tenían tanta vitalidad cultural», dijo en una entrevista el humorista a El Clarín.
Considerado el integrante menos musical de la formación, ya que solo tocaba algún instrumento de viento (como el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo creada por los propios Les Luthiers) y algunos de percusión, el público siempre lo recordará por sus incursiones en la televisión como actor y conductor. También, por sus programas de radio donde duraba horas y horas hablando del mundo de la música clásica y ponía en manifiesto cómo el fenómeno del arte es la escapatoria a grandes problemas. (Además: Les Luthiers regresa a Colombia con el espectáculo «Chist!»)Hasta siempre Marcos Mundstock ️ y gracias por las risas pic.twitter.com/zJw51fFib7 — C:/Lucho #YoNoLosVoté (@Lucho_cam) April 22, 2020
«Pero no hoy. Pensar hoy en partidas o ausencias nos resulta demasiado triste. Hoy preferimos evocar todo lo que Marcos nos brindó y conservaremos con nosotros para siempre. Nos quedará el recuerdo de su voz, única e inconfundible. Y de su presencia sobre el escenario, con su carpeta roja y frente al micrófono, que cautivaba al público antes de decir una sola palabra. Nos quedará su profesionalismo. Su autoexigencia, su ética de trabajo y su respeto extremo por el público, valores que todos compartimos y que él defendió desde el momento de la creación misma de Les Luthiers«, añade el comunicado.
Les Luthiers, en un comienzo como septeto, luego como sexteto y por mucho tiempo respondiendo al formato de quinteto, empezó a explorar la fusión entre la música y el humor el 4 de septiembre de 1967.
Este colectivo, en realidad, nunca ha tenido pieza mala, ni un elemento disonante. Cada integrante tiene su rol bien asimilado y ese poderío individual incuestionable arroja un resultado casi obvio: una intachable propuesta colectiva multiplicada por las horas de estudio de grabación y las extensas jornadas sobre los escenarios de, por lo menos, todos los países de habla hispana.
“Mirando hacia atrás, podría decir que hicimos un humor lo suficientemente abstracto y sin localismos para que no tenga fecha de caducidad. Voy a ser inmodesto. Creo que inventamos un estilo. Sin ser una cosa de otro mundo, no nos parecemos a nadie. Chistes con conceptos, ese jugar con las palabras, ahí está nuestra originalidad. Algo eficaz para hacer reír a dos mil personas en un teatro con la historia absurda, por ejemplo, de un tipo que se duerme en la conferencia de un semiólogo”, agregó a la entrevista con El Clarín.
En las rutinas más recientes del grupo de instrumentos informales Les Luthiers, las dinámicas cambiaron. Sus integrantes crearon un hilo conductor con el que iban guiando la aparición de los sketchs. Un programa de radio, la charla involuntaria entre un par de comisionistas políticos y una sesión en el psiquiatra fueron algunos de los pretextos más recientes con los que el colectivo planteó sus espectáculos de factura más contemporánea.
En sus 48 años de trayectoria, los espectáculos de Les Luthiers han sido vistos por más de 9 millones de personas en 15 países a través de 35 espectáculos. La agrupación ha creado más de 170 obras.
«Nos quedará el recuerdo de sus chistes cotidianos, rápidos y asombrosamente ingeniosos, listos para brindarnos una chispa de alegría en todo momento, en las buenas y en las malas. Nos quedarán tantas cosas de Marcos, que aun en medio de la tristeza y el dolor que estamos viviendo, no podemos dejar de agradecer a la vida, y de sentirnos privilegiados de haber recorrido con él todo este tramo del camino«, concluye el texto difundido hoy.
Una publicación compartida de Les Luthiers (@lesluthiers_oficial) el 17 May, 2018 a las 11:56 PDT
Más allá del cariño que se pueda sentir por uno o por otro show, las creaciones de Les Luthiers tienen ese algo inconfundible, inimitable, irrepetible y genuino. Eso que hace que a primera vista se especule con su genialidad y que con una segunda mirada simplemente se corrobore su virtuosismo. Ojalá y por muchos años sigan uniendo canto con humor.