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Está celebrando quince años en el humor, ¿cómo siente que ha empleado este tiempo?
Llevo quince años desde que tomé la decisión de dedicarme al humor, después de haber estado desempleado por mucho tiempo. Siento que ha sido importante porque la risa me ha ayudado a somatizar muchos problemas como los impuestos y la corrupción. Siento que es como lo que les pasa a las quinceañeras que sienten que se desarrollan por dentro. A mí me gusta hacer humor 100 % familiar y no ha sido fácil, porque el humor detrás tiene una tragedia inmensa.
¿Qué ha significado el humor antes de ser famoso y ahora que es un personaje muy reconocido?
El humor tiene algo maravilloso y es que abre puertas, porque en la calle la gente lo saluda a uno como si fuéramos amigos de tiempo atrás, incluso algunas chicas lo tocan a uno de manera sexual, pero es que el humor es una herramienta muy útil para trascender fronteras. Todo el mundo necesita una sonrisa y los humoristas contamos con la bendición de entrar a los hogares, así que estoy muy agradecido con este oficio.
¿Cómo fue creando los personajes que lo caracterizan: Próculo Rico, Güevardo y Rogelio Pataquiva?
Todos esos personajes han sido producto de mi imaginación. Rogelio Pataquiva es el ñero; Próculo Rico es una especie de alegoría a mi abuelo que quería ser una estrella en la música a pesar de haber nacido en un pueblo en Boyacá; y Güevardo es una crítica al humor básico. Cada uno de ellos representa un estilo de humor y han surgido de la necesidad de plantear nuevas estructuras en el oficio.
Va a celebrar este aniversario con su show “Quincea-ñero”, ¿cómo es este espectáculo?
Durante mucho tiempo hice un monólogo únicamente con Rogelio Pataquiva, pero el público al final pedía la presencia de los demás personajes. Entonces lo que hice fue tomar un pedacito de cada uno y diseñar una estructura que resume mis quince años en el ámbito del humor. En Quincea-ñero está el Monólogo con Hassam, Chiste a chiste con Güevardo, Monólogo urbano con Rogelio y el Concierto con Próculo Rico. Son cuatro estilos de humor en un solo espectáculo.
¿En Colombia es fácil formarse un nombre en el humor?
Como en toda carrera, no hay nada fácil y nada está escrito. Hay que empezar, construir, crear. No parece que sea necesario tener mucha disciplina para consolidar un estilo. He conocido a muchas personas que llevan quince años haciendo fila por una oportunidad, pero si uno se lo propone, lo logra. Incluso, creo que no hay que codearse con los colegas, sino más bien meterles la mano porque la competencia es mucha.
¿Qué extraña de “Sábados felices” y qué no?
Extraño la adrenalina de subirme cada semana al escenario enfrentando a públicos totalmente diferentes. Yo escribo bajo presión, así que, si no tengo urgencia, no tengo la necesidad creativa y para esa exigencia fue muy importante el programa Sábados felices, en el que duré nueve años. No extraño algunas malas vibras de ciertas personas que estaban a mi alrededor, ni tampoco extraño que el enfoque del espacio sea netamente popular.