Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“Elis Regina fue tal vez la más grande por el sentimiento que imprimía en lo que interpretaba porque para cantar no basta ser afinado. Sólo cuando murió yo pensé seriamente en interpretar mis canciones, pues eran para ella”, afirma con emoción Joao Bosco en el jardín del Hotel del Prado, en Barranquilla, mientras habla de sus colaboraciones con esta gran voz de la canción brasileña, fallecida en 1982. Tal vez por eso Bosco fue reconocido como cantante después de que su música había sido inmortalizada por esta diva, especialmente la memorable Dois pra lá, dois pra cá’a, uno de los grandes éxitos internacionales de Regina.
Era apenas un estudiante de ingeniería en Ouro Preto, Minas Gerais, cuando se atrevió a tocar la puerta del ya reconocido Vinicius de Moraes, que estaba de gira en esta ciudad. “Vinicius era tan grande y tan transparente como su poesía, no te hacía sentir intimidado”; entonces pasó lo que el joven Bosco se imaginó. Moraes lo hizo pasar, escuchó su trabajo, tomó su guitarra y se quedaron largo rato trabajando en la música. Ese día de 1967 sería el primero de años de colaboración. “Vinicius fue mi mentor en la música y en la vida”, afirma Bosco y recuerda cómo Louis Armstrong tenía un maestro de nombre Papa Joe, a quien le pedía consejos musicales y quien le definiría si estaba listo para viajar a Nueva York: “Vinicius fue mi Papa Joe”.
En 1972, un año antes de que el joven compositor se mudara a Río de Janiero para seguir colaborando con el poeta Aldir Blanc, el diario el Pasquin decidió sacar una serie de sencillos con compositores consagrados, por un lado, y jóvenes, por el otro; Bosco tuvo la suerte de ser el lado B del sencillo Aguas de marzo, de Antonio Carlos Jobim. Y así, desde 1972, iniciaría una carrera llena de éxitos en la historia de la nueva canción brasileña influenciado por el jazz de Ray Charles y por el rock de los años 70.
Hoy, Bosco es una de las grandes voces de Brasil más por el manejo particular que hace de ella, al mejor estilo de los grandes del jazz. Tal vez sería su formación solitaria la que lo inspiró a convertir su voz en un instrumento más para jugar con las sonoridades y suplir la ausencia de esa gran orquesta que llenaba su cabeza.
Sus canciones, a veces irónicas y con una fuerte carga política, forman parte —junto al trabajo de Gilberto Gil, Caetano Veloso, entre otros— de lo que se llamó la música popular brasileña. Incluso, El borracho y el equilibrista se convirtió en uno de los himnos de la amnistía, “pero yo hablaba de cosas de la vida, de las necesidades de los hombres de comunicarse, no era una canción para la amnistía ni una canción política, pero se la apropiaron. Lo importante era que no perdiera el contacto con la poesía”. En realidad, para él siempre se trató de hacer música que refleje el sentimiento profundo de la vida, de mostrar cómo las personas se transforman. “En las buenas circunstancias y más aún en las más difíciles, como fue el exilio para muchos de nosotros, que sacó lo mejor de cada uno en distintas partes del mundo”, concluye este grande que llenará el escenario del Barranquijazz con esa voz que viaja entre la poesía y la música.
Joao Bosco y su grupo (Brasil). Sábado, a partir de las 8 de la noche. Teatro Amira de la Rosa de Barranquilla. La programación de Barranquijazz continúa con Maraca &The Monterey Latin-Jazz All Stars.
Ronald Carter, maestro de jazz
Es maestro porque todos sus días los ha dedicado a la música y también lo es por su espíritu docente, que lo llevó a crear las bases académicas y diseñar un plan de estudio fundamentado en el jazz.
“Disfruto tocar, pero también enseñar. Me encanta transmitir el amor y la dedicación que siento por la música. Iniciar a nueva gente en esa pasión es como llevarlos a ser algo que nunca hubieran imaginado”, manifiesta el saxofonista norteamericano Ronald Carter, el músico seleccionado para cerrar la versión número XXI del Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre de Bogotá .
Carter conoce su instrumento a la perfección y toda esa destreza que enseña se la mostrará al público hoy en la sede de Chapinero del Teatro Libre a partir de las 8 de la noche.