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¿Cómo nace Bolatriste?
De una experiencia a lo largo de toda la vida, que es la de ver gente como Bolatriste.
¿Cómo le va cruzando la frontera entre la ficción y la realidad?
No crucé la frontera. Simplemente cancelé la realidad y estoy dedicado a la ficción.
¿Cuándo sabemos más de usted, cuando escribe ficción o realidad?
Sin duda cuando escribo ficción. Mi refugio es la ficción. Las cosas que pienso y siento, las que sufro y las que padezco están en la ficción, no en el periodismo.
¿Cuánta nostalgia le producen sus recuerdos?
No tanta como se cree. Son mejores las esperanzas que los recuerdos.
¿Cómo supo que este nuevo libro estaba listo para ser leído?
El día que me arrancaron la novela de la mano. Un escritor nunca termina, debe haber alguien con criterio que le diga a uno: “Preste y deje de molestar”… De lo contrario nunca lo hubiera terminado.
¿Qué fue a buscar a Cartagena?
Mis querencias, los lugares de mi juventud, la gente que amo. La “sobretarde”, ese territorio limítrofe en el que se encuentran el día y la noche.
¿Qué extraña de Bolatriste?
Que no va a poder regresar a su pueblo a ordeñar.
¿Cuándo dejó de comer ansias?
Hace muchos años. Hoy no hay nada que me saque de mis casillas. He aprendido que la vida es sueño, no desesperación.
¿Qué extraña de la radio?
A los oyentes, nada más.
¿Cómo ve su reemplazo?
Se necesita coraje para iniciarse en la radio después de haber sido vicepresidente de la República.
¿Por qué hay tantos rumores que dicen que lo están llamando de Caracol?
No lo sé, todo el mundo lo da por hecho. Mi propia hija quiso apostarme que volvía a Caracol, pero no es cierto.
¿Y si se lo propusieran?
En materia de radio no, por lo menos por ahora. Estoy feliz escribiendo, como un niño estrenando juguete, volviendo a lo que me gusta.
¿Habrá Pacho para rato en RCN?
No lo sé, creo que depende de él más que nadie.
¿En qué país se hace la mejor radio del mundo?
El Colombia, sin duda, con todos sus defectos y virtudes.
¿Quién fue su mayor maestro en el periodismo?
Guillermo Cano, me honra y me enaltece decirlo.
Desde ‘La mala hierba’ hasta ‘La muerte de Bolatriste’, ¿cuánto camino ha recorrido?
Demasiado en periodismo y muy poco en materia literaria.
¿El periodismo para qué?
Debería servir para servir, no siempre lo cumple.
Si no hubiera sido periodista, ¿qué le hubiera gustado ser?
La gran frustración de mi vida es no haber sido beisbolista.
¿En cuál lugar de su corazón están los Yankees hoy?
En el mejor lugar. En casi todo mi corazón.
¿Por qué no aprendió a tocar el acordeón?
Porque no tengo oído para la música, pero era lo que quería. El otro día pensé que nunca es tarde para aprender, a lo mejor intento pero se burlarían de mí.
¿Qué le sube la presión?
Me la subía el noticiero. Hoy lo único que me altera la presión es una mujer inteligente.
‘La muerte de Bolatriste’ está concebida desde hace 40 años. ¿Alguna vez ha sentido que una historia lo persigue?
No estoy seguro de que haya sido buena idea matar a Bolatriste. Como la literatura es un milagro de todos los días, a lo mejor resucita. Juro que hice lo imposible por evitarlo, pero ese era su destino, creo que me va a perseguir por muchos años.
¿Qué es lo malo de las entrevistas?
Que uno se siente víctima de su propio invento.
¿Qué tan difícil es hablar del amor?
Es mucho más difícil hablar de la muerte. El amor es mucho más grato como tema literario.
¿Cuál fue el personaje más difícil de entrevistar en su tiempo como periodista?
Un hombre en Barranquilla que era sordo y no sabía leer. Terminamos entendiéndonos por señas y es la mejor entrevista que he hecho en mi vida.
La chiva que le hubiera gustado dar.
¡Extra! Ha estallado la paz en Colombia.
¿Qué le dejó todo este tiempo dedicado a la radio?
Enseñanzas, la radio enseña cómo se hacen y como no se hacen las cosas.
¿La Biblia también le ha enseñado a escribir?
Tengo dos impresiones de la Biblia, soy creyente y leerla es una maravilla, pero me interesa más desde su calidad literaria. No conozco mejor relato que ese.
¿Es cierto que nunca bota nada?
Me encanta guardar cosas, tengo vocación de cuervo, que se roban las cosas para esconderlas.
¿Cuál es el objeto que más le gusta?
Un calabazo que me envío un campesino costeño. Es como si un extraviado en el desierto te regala la cantimplora, sé el valor que eso tiene. Es el homenaje más bello que he tenido en mi vida.
¿Cómo ve las nuevas generaciones de periodistas en el país?
En el periodismo como en la vida, no es verdad que todo tiempo pasado fue mejor, todo tiempo futuro será mejor. Cada vez están mejor formados, se preparan más.
Pero algo debe extrañar del periodismo que se hacía antes…
Era menos apremiante. Extraño un poco la serenidad con la que se pensaba.
El libro a través del cual se enamoró del periodismo.
Cuando leí El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad descubrí lo que quería hacer.
¿Cuál es la historia que todavía lo conmueve?
Recién llegado a El Espectador, descubrí que la maldad existía. Leí una noticia que decía que en Cartagena habían matado un niño porque se había robado un mango. Ese es el hecho periodístico del que nunca he podido reponerme. No es posible matar un niño porque se robe un mango. Los niños están hechos para robar mangos y los mangos para que se los roben los niños…
¿Cómo lo influenció a usted la muerte de Bolatriste?
Me deprimió mucho. Mi mujer que lee siempre lo que escribo , un día entré al cuarto, se quedó mirándome y me dijo: “Se murió Bolatriste”
¿Son valientes o cobardes las personas que se suicidan?
Esa es la pregunta que me he hecho toda la vida. ¿Se necesita coraje para quitarse la vida? O ¿Hay que ser muy cobarde para no superar los problemas que llevan al suicidio? Todavía no tengo respuesta.
¿Cuántos diccionarios tiene?
Eran 125, me quedan 124 porque me robaron uno, el de las malas palabras.
¿Qué personaje de la literatura le hubiera gustado ser?
Cyrano de Begerac, por lo pronto tengo la nariz que es algo (risas)
¿Cuál es la magia del mar?
Que conduce a todas partes, su carácter impredecible.
¿Qué le hace sentir hoy la hoja en blanco?
Un desafío. Hoy tengo tantas cosas que escribir, estoy como un niño, confirmando que lo que me gusta es escribir.
¿Qué lo sigue cuestionando hoy de las mujeres?
¿Por qué siempre logran lo que se proponen y ponen cara de victimas? Tampoco entiendo por qué se peinan antes de acostarse
¿Por qué le gusta tanto hacer crucigramas?
Es la diversión que más me gusta en la vida.
Hoy después de tantos años en el periodismo ¿sabe realmente lo que quiere?
Escribir. Soy un tipo al que se llevaron de la escritura y después de 40 años regresa y dice eso es lo único que quiere hacer.