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¿Quién lo invitó a participar en el ‘reality’?
Humberto Rivera me buscó en internet y por todas partes, cuando me encontró supo que yo podía luchar por este premio.
¿Qué lo animó a participar?
Quería participar en un reality, no tanto por el premio, sino porque deseaba volver a trabajar en televisión.
¿Qué piensa hacer con los $300 millones del premio?
Aún no he tenido tiempo de asimilarlo bien y pensar en eso, pero tengo muy claro que quiero terminar de pagar la casa de mi mamá e invertir el resto en algo que me produzca ganancias, porque si uno no invierte, la plata se va de a poquitos. Seguiré trabajando fuerte, pero ahora la vida será más llevadera.
¿Y qué pasó con sus dientes? Terminaron quebrados en la competencia.
Tenía hace tiempo una fractura en un diente que había arreglado, pero al coger uno de los costales con los dientes para subirlo se cayó el implante y se dañó, pero ya mi odontólogo me los arregló y quedaron muy bien.
¿Cuál fue la prueba más difícil?
La última, aún estoy adolorido.
¿Esta fue la revancha de Ramoncito?
Definitivamente, cuando lo dije por primera vez no pensé que fuera de esta manera.
¿Qué extraña de ‘Dejémonos de vainas’?
A mis compañeros, hace años no los veo, quisiera que nos reuniéramos otra vez.
Déjese de vainas y cuente, ¿cuál de las mujeres del ‘reality’ era la que más le gustaba?
Mariana Dávalos fue la mujer más hermosa de La Granja.
El peor día en ‘La Granja’.
Cuando peleé con Julio Nava.
¿Un recuerdo con Natalia París?
En una de las competencias, con su actitud y su mirada me di cuenta de que estaba sufriendo porque quería hacerme fuerza, pero se contenía porque ella debía ser neutral. Y haberla conocido fue muy importante, yo ya me había vuelto un televidente más y sentirla cerca y poder darle un abrazo fue fenomenal.
Se alcanzó a oír a otros concursantes diciendo que su paso a la final fue injusto porque no tuvo que competir para llegar a ella, ¿qué opina?
No sé quiénes dirían eso, en televisión se dieron cuenta de que tuve que competir al igual que ellos. Les gané duelos a Julio Nava, a Juan Pablo Posada, a Ema Cruz y le gané a La Titi (Stephanie Coymat), competidores muy fuertes del reality. Gané con mérito.
¿Tiene planes de regresar como actor a la televisión colombiana?
Estamos en eso…
¿Qué le enseñó el personaje de Ramoncito para la vida?
Humildad y sencillez, ambas cosas las guardé para mí.
Estuvo 14 años representándolo, ¿alguna vez confundió ficción con realidad?
Sí, por eso fue que vinieron los problemas en un tiempo de mi vida. No supe separar la realidad de lo que era ser un personaje, y no lo asumí con madurez, estuve desde muy niño trabajando en televisión y fue muy difícil comprenderlo. Pero eso ya se quedó en el pasado.
El peor error de su vida.
Haber tenido problemas de adicción, pero aprendí que una persona que cae puede levantarse.
Y su mayor acierto…
Haber aceptado ingresar a este reality.
¿Volverá a la venta de automóviles donde trabajaba?
No, quiero mi propio negocio.
¿Le dolió que Ramoncito se fuera de viaje?
Mucho, me dolió la manera como salí del programa, pero tenían razones válidas para despedirme.
¿Hoy a los colombianos les gustaría un programa como ‘Dejémonos de vainas’?
Claro, incluso la gente disfruta ver sus repeticiones. Fue un espacio sano alejado del morbo y el exhibicionismo que hoy tienen algunas producciones; fue un programa para reír.
¿A qué le diría hoy ‘Dejémonos de vainas’?
A la pobreza.
¿En qué le cambió con esta reaparición en las cámaras?
Me la cambió toda, el simple hecho de tener nuevamente el reconocimiento del público, su apoyo me hace muy feliz.
¿Le ha servido ser “Ramoncito” en la venta de automóviles?
Si, a veces para romper el hielo y entrar en confianza con el cliente.
¿Recuerda cómo lo eligieron para ser Ramoncito?
Yo estudiaba teatro y ya había actuado en cine y televisión, en Caín y Abel, El Esmeraldero y El hijo de Ruth. Finalmente me alegró mucho ganar el casting para Dejémonos de vainas.
¿Qué le gusta del automovilismo?
Mi mayor hobbie es conducir.