La sexualidad en el teatro

Tras el nacimiento de Hannah Zoé, su primera hija, la actriz bogotana Jenny Osorio vuelve a la actuación en una obra que habla de todas las etapas de las relaciones de pareja con un toque de humor, en la que además interviene el público.

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¿Cómo llegó a la obra “Párele bolas al sexo”?, que se presentará en Focus Group, en Bogotá.

Hace como dos años conocí a Víctor Hugo Morant, el director, y tuvimos buena conexión. Este año fue a mi apartamento a ver cómo iba con la maternidad y me propuso la obra y me pareció perfecto, porque podría encontrar el punto medio para estar junto a mi bebé y al mismo tiempo no dejar de lado la profesión.

El papel que usted interpreta lo comparte con Yolanda Rayo. ¿Fue planteado por su maternidad o desde el comienzo se pensó así?

Desde el comienzo se planteó, antes la obra había estado en temporada, pero en esta ocasión entramos Fredy Ordóñez y yo, que estamos adaptándonos al montaje en que ya había canciones escritas y coreografías montadas.

¿Le tocó aprender a cantar?

Por supuesto. Me está enseñando Yolanda Rayo, desde la visión como actriz y desde los personajes, y no con la pretensión de convertirme en cantante, porque la obra está planteada como un stand up, pero con personajes que van entrando y que siempre cantan.

¿De qué trata la obra?

Es un recuento de la relación de pareja desde todos los puntos de vista, etapas y, por supuesto, participamos con el público que va a verla.

¿Hay improvisación?

Dependemos mucho de las respuestas del público y vamos a ver cómo nos va.

¿Banalizan las relaciones humanas?

Sí, no lo vemos algo tan explícito como lo dice el título, y es un tema que a muchas personas les gusta, porque casi nunca se habla de él, pero es con fino humor, sin nada explícito. Aunque hay sorpresas.

¿Cómo ha ido afianzando su relación con el teatro?

Siempre aprendiendo. En la actuación en general uno siempre está aprendiendo nuevos métodos, en este caso de Víctor Hugo, quien tiene toda la experiencia del mundo, disfrutando las tablas y adquiriendo el respeto porque en algún momento uno lo toma muy suave, pero hay que tomarlo con esa seriedad que siempre está presente.

¿Fue difícil pasar de la televisión a las tablas?

No es difícil, pero hay que adaptarse, porque es diferente de cuando se está en televisión a cuando se está en teatro, porque sí hay una diferencia en la forma de actuar, es un poco más exagerado en teatro, mientras que en la televisión colombiana es muy natural, entonces siempre hay que adaptarse a con quién estés en el país que estés, es siempre encontrar el punto.

Comenzó a actuar muy pequeña…

Sí, las puertas se me abrieron cuando tenía 17 años y, de hecho, estaba recién graduada del colegio y no tenía idea qué iba a estudiar. Me gustaba la administración, pero no había cuadrado la universidad. Pero al final, cuando terminé Padres e hijos y Pandillas guerra y paz pude hacer la carrera. En el camino hice Sin tetas no hay paraíso y recuerdo que cuando presenté el casting mi mánager me dijo que iba a ser una de las cinco protagonistas y abandoné la carrera como en quinto semestre.

Acaba de tener una hija. ¿Fue difícil este proceso?

Sí, hay muchos cambios físicos al tener ese ser humano adentro, pero digamos que no es difícil, es saber afrontar los cambios y creo que es una contradicción que se borra cuando uno empieza a sentirse madre. Desde el momento en que uno queda en embarazo es una contradicción, pero siempre está ese amor.

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