Publicidad

Las palabras del cuerpo

El grupo brasileño de danza contemporánea, fundado por Paulo Pederneiras en 1975, se presentará en Bogotá con dos de sus coreografías: ‘Ìmã’ (‘Imán’) y ‘Sem Mim’ (‘Sin mí’).

Los cuerpos tatuados  de ‘Sem Mim’. / Cortesía
Los cuerpos tatuados de ‘Sem Mim’. / Cortesía

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Este texto es un intento de traducción de algo que no pertenece al orden del lenguaje. Al hablar del esfuerzo de las palabras por representar lo que sucede en una danza, se habla también de su fracaso y, así, de los límites del lenguaje. De alguna manera se querría hacer aparecer al cuerpo allí donde está completamente ausente y acercar las palabras a la danza, esperar que tomen su forma, que plasmen lo que allí sucede. Pero es tan difícil hablar de lo que pasa en un escenario cuando otros bailan, y lo que ello suscita —porque su lenguaje es un lenguaje del cuerpo, que nada tiene que ver con las palabras—, que esto se convierte en una mera presentación, un intento por presentarles a ustedes, los lectores, algo que tienen que ir a ver y vivir ustedes mismos. Esta es tan sólo la puerta de entrada, la manera de ponerlos en contacto con algo que no puede ser lenguaje y debe ser experiencia.

Como dice la crítica Helena Katz, cuando uno ve al Grupo Corpo bailar es como si todas las preguntas sobre el tránsito de la naturaleza a la cultura estuvieran siendo ampliamente respondidas: “Todas las facetas de Brasil, su pasado y su futuro, erudito y popular, extranjero y local, urbano y suburbano, vienen a ser arte. Arte brasileño, arte del mundo”.

En los montajes de Grupo Corpo, considerada una de las compañías más prestigiosas de danza contemporánea, existe una colaboración estrecha entre varias manifestaciones del arte. Desde el jueves 20 de marzo hasta el sábado 22 de marzo presentará dos de sus coreografías en el Teatro Julio Mario Santo Domingo: Ìmã (Imán) y Sem Mim (Sin mí), ambas de Rodrigo Pederneiras.

La idea de complemento y la interdependencia que rige las relaciones humanas sirvieron como punto de partida para la creación de Ìmã. Aunque, como se dijo al principio, es difícil llevar la danza a las palabras, para describirla, esta coreografía es tanto suave como vital y se caracteriza por la alternancia constante entre llenos y vacíos en la ocupación del espacio escénico. Aparecen solos, dúos y formaciones más grandes o más pequeñas que se integran y se disipan en cualquier momento, en un juego incesante entre la unidad y la dispersión.

La banda sonora, compuesta por el Trío + 2, presenta timbres y texturas de instrumentos de naturalezas y orígenes diversos, como la guitarra y la ocarina o la cuica y el sinth, con un toque electrónico que revela influencias que van desde el bossa nova de João Donato al ícono de la música africana de los años 70, Fela Kuti, y el multiinstrumentista contemporáneo Cornelius, de nacionalidad japonesa.

En Sem Mim, en cambio, el mar de la ciudad española de Vigo lleva y trae de vuelta al amante, al amigo. Ese mar, metamorfoseado por la danza, les da vida a los movimientos de esta coreografía. El ballet se mueve al ritmo de la música original compuesta por Carlos Núñez (Vigo) y José Miguel (Brasil), que se basa en el único conjunto de piezas del cancionero secular gallego-portugués medieval cuya partitura se ha mantenido intacta: el célebre Ciclo de canción mar de Vigo, de Martín Codax.

En las siete canciones, que datan del siglo XIII, la voz poética es de una mujer o, más específicamente, la voz de doncellas que lloran la ausencia o celebran el retorno del amante y amigo. Ansiosas por el reencuentro, hacen sus confidencias algunas veces en el mar, otras ante su madre o sus amigos. Y, para apaciguar o excitar su deseo, van a bañarse en las olas del mar de Vigo. Las letras de las canciones le sirvieron a Pederneiras para marcar movimientos que van de la calma a la furia.

De la combinación de una forma geométrica (un enorme cuadrado vacío de aluminio) y una forma orgánica (metros y metros de un tejido sintético hecho para proyectar sombras de recortes), que puede ser manipulada verticalmente, Paulo Pederneiras construye un set que se transfigura durante el espectáculo para representar diferentes paisajes y elementos: el mar, las montañas, las nubes, un bote, una red de pescar, el amanecer.

En los tejidos teñidos, que combinan con el color de piel de cada bailarín, Freusa Zechmeister hace inscripciones y texturas basadas en ornamentos de la Edad Media, transformando los cuerpos de los bailarines en superficies que transmiten la simbología de la era. Así se crea la ilusión de que la escena está poblada por hombres y mujeres cuyos cuerpos están sólo cubiertos por tatuajes.

saramalagonllano@gmail.com

El evento, de hora y media de duración, tiene lugar en el Teatro Julio Mario Santo Domingo (calle 170 Nº 67-51). Adquiera las boletas a través de www.teatromayor.org y www.primerafila.com.co.

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido