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¿De dónde surge su interés por el fútbol?
Desde que aprendí a caminar. Mi hermano me enseñó. Me cogía del pañal y me tiraba el balón. Eso fue cuando tenía un año.
¿En qué momento comenzó a jugar fútbol en forma?
Mi incursión en el fútbol profesional es reciente. Pero a los 3 o 4 años ya empezaba a hacer veintiunas. A los 8 años entré a mi primera escuela de fútbol. Luego, a los 14 años, estuve en el Nantes Fútbol Club de Floridablanca, Santander.
Usted es el mayor referente del fútbol colombiano femenino porque ha jugado en la Liga europea (Malmö, en Suecia). ¿Qué le hace falta para superar a la brasileña Marta, que es la número uno del mundo?
Muchísimas cosas. Apenas estoy empezando mi carrera. Me falta tener títulos nacionales y mucha experiencia como profesional. Con la selección hemos tenido títulos importantes y eso marca mucho.
Usted es de Piedecuesta, Santander, pero nunca vistió los colores de esa selección. ¿Por qué?
Me presenté una vez, y cuando lo hice me dijeron que no servía para el fútbol. Ese mismo año, cuando tenía 12, viajé a Ibagué y comencé a jugar.
¿Cómo fue esa experiencia de irse de su casa a los 12 años?
Dura. Igual, siempre tuve el sueño de llegar a la selección. Me habían inculcado que los sueños tienen sacrificios. Después fui llamada por primera vez a la selección de Colombia, cuando tenía 14 años.
¿Con quién vivió en Ibagué?
Con el técnico de la selección Tolima, en la casa de él y de su familia.
Usted ha jugado tres mundiales y unos Juegos Olímpicos. ¿Cuál es el mayor compromiso que tiene en este momento?
Esos campeonatos marcan un compromiso grande. El Mundial de mayores fue muy importante porque podríamos haber estado jugando algo menor. El mismo sub-20 lo sentí como un gran compromiso, una prueba fuerte.
¿Qué opina de la selección sub-20 que está jugando en este momento el Sudamericano?
Es una selección muy buena, con niñas muy jóvenes que, a pesar de su edad, son muy experimentadas. Todas han pasado por selecciones sub-17. Muchas han jugado a nivel nacional, con Antioquia, Valle o Bogotá. Eso les da experiencia y les va a permitir conseguir el cupo al Mundial.
¿Qué jugadoras tienen madera?
Daisy Santos. Hablo mucho con ella. Dice que me admira, que soy su ídolo, me pide consejos. Dice que quiere ser la 10, como yo, y le digo que ella tiene que ser mi sucesora. Es una niña que tiene una edad muy corta (17 años) y un fútbol impresionante. Tiene una visión muy buena, un excelente físico, maneja muy bien el campo y hace goles. Es una 10 que va a ser recordada. Sin duda, una de las niñas que más dan de qué hablar.
¿Qué piensa de la selección masculina de Colombia que conduce el profesor Pékerman? ¿Cómo cree que sea su desempeño en el Mundial de Brasil 2014?
El error más grande es lo que están cometiendo todos los colombianos. Es una selección que desde hace 16 años no llega a un Mundial y ya la estamos obligando a que debe llegar a la final. ¡No! Paso a paso. Ellos tienen un gran equipo. El profesor Pékerman ha hecho un grandísimo trabajo, ha sabido jugar el ajedrez perfecto porque ha sabido mover sus fichas. Los jugadores están bien físicamente y mentalmente. Ya falta poco y creo que no necesitan más motivación porque la tienen clara.
¿Cuál es su jugador preferido de la selección?
Me gusta mucho Miñía (Pablo Armero).
¿Cuáles han sido las mayores dificultades en su carrera como futbolista?
No tener el apoyo de mi tierra. Al principio no tuve el apoyo de mi papá, pero mi hermano siempre estuvo ahí.
¿Qué planes tiene para después de ser futbolista?
Me gustan mucho los negocios. Ahora estoy en el proceso de crear mi propia empresa de deportistas. También me gustan mucho el entrenamiento personal y los temas nutricionales.
Su mejor gol.
El que le marqué a Suecia en el Mundial Sub-20, que fue catalogado como el mejor gol de esa copa.
El mejor jugador.
Cristiano Ronaldo.
¿Es del Real Madrid?
(Risas) Sí, ¡claro!
¿De qué equipo es hincha?
Del América de Cali.