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Hay dos palabras contrastantes entre su anterior disco y esta nueva producción: ‘Palabras del silencio’ y ‘Gritar’… ¿usted cuándo grita?
Silencio y gritar son contrastes, pero también se puede dar el caso de que uno grite en silencio. Mi tema Gritar es una invitación a no quedarse con nada adentro, a que se desahoguen y a que no se traguen las espinas. Muchas veces por miedo no decimos nada.
¿Y cuándo opta por el silencio?
Nunca existe el silencio completo para mí. Palabras del silencio significaba para mí como escucharse por dentro. Estar en silencio no significa no estar escuchando nada. Desde ahí es que nacen las canciones y es ahí cuando uno toma las decisiones importantes en la vida.
¿Entre sus álbumes hay un hilo conductor o cada uno representa una historia distinta?
En mis discos el denominador común es el amor. Es una temática recurrente, ya sea como celebración o por desamor. Sé que algunos temas se van por el sendero del positivismo, pero siempre hay un toque de romanticismo. Entre una y otra producción, yo trato de borrar el disco duro y empezar un nuevo ciclo. Cuando empecé a hacer Tierra firme, traté de olvidarme de Palabras del silencio.
¿Cómo llegó a escoge ‘Gritar’ como primer sencillo?
Escoger un sencillo es un dilema. El sencillo no es la mejor canción del disco y uno lo que debe decir es algo así como ‘esta es una buena canción para comenzar un nuevo capítulo y punto’.
¿En este disco tuvo opción para el descarte?
Para Tierra firme escribí unas 130 canciones, pero fueron mucho menos que para el álbum anterior. Yo soy de los que escriben mucho. Me gustaría tener el talento de escribir 15 canciones y decir ‘estas son las que van’. Ese proceso de composición para mí es como lo que les sucede a los deportistas que tienen que entrenar para la temporada y llegar a un estado físico perfecto.
¿Cómo fue el proceso de selección de estas trece canciones?
La premisa ahí es el equilibrio. Además de simplemente escoger las mejores trece canciones, quise lograr que entre ellas funcionaran muy bien.
¿Qué pasó con las 117 canciones que quedaron por fuera?
Muchas quedan engavetadas, otras mueren en el intento. Me gustan esas canciones que pelearon hasta el final por quedar en el álbum y por decisiones de producción toca sacarlas. Me siento muy atado a mis canciones.
¿Qué siente cuando escucha su disco tal y como quedó?
Siento magia porque vi crecer las canciones desde que eran una idea de papel hasta convertirse en una producción con todas las de la ley. Claro que llega un punto en el que uno no se quiere escuchar y eso me pasa con mis primeros discos, aunque me traen buenos recuerdos.
Usted hizo una versión de ‘Claridad’ de Menudo, ¿esa era su canción favorita?
Tenía varias canciones favoritas de Menudo. Me gusta Claridad porque es una letra real, no es una letra juvenil. Yo jamás me hubiera atrevido a cantar Súbete a mi moto, por su corte, pero con esta canción era distinto y traté de cantarla desde el punto de vista de un adulto.
¿Usted pasó por la etapa en la que le daba pena decir que era admirador de Menudo?
Claro. Hubo un momento en el que no quería que mis amigos me escucharan cantando cosas de Menudo, pero tengo muchos videos cuando tenía dos años, estaba en pañales y cantaba sus canciones. Lo que más me emocionaba era ver cómo las niñas se transformaban en los conciertos y cómo paralizaban ciudades. Eso era emocionante y pensé: “yo también quiero hacer eso”.
¿En sus discos qué le gusta mostrar de Puerto Rico?
Me encanta el paladar musical de Puerto Rico. Esa variedad de estilos desde la salsa, pasando por el jazz y el reggaetón.