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José Crisanto Gómez, quien retuvo a su hijo en Guaviare mientras usted estaba secuestrada, fue absuelto por la Corte Suprema por actuar bajo “insuperable coacción ajena”. ¿Qué opina?
Desde el punto de vista humano, está bien que la Corte le haya confirmado el derecho a la libertad al señor Crisanto Gómez. Desde una perspectiva más amplia, y habida cuenta del conocimiento que he adquirido en País Libre (fundación dedicada a la prevención del secuestro, la extorsión y la desaparición forzada y a la atención de víctimas), creo que la Corte sienta un precedente muy grave para el manejo del delito de secuestro y les abre un boquete a las autoridades.
¿Por qué?
Porque con ese precedente se condena al país a vivir bajo el yugo del secuestro, pues las bandas delictivas o los grupos armados van a servirse de otras personas que estarán justificadas con el argumento del miedo y de la insuperable coacción para retener niños o adultos. Con este fallo, la Corte crea un desequilibrio: según el artículo 345 del Código Penal, las personas que les pagan a los grupos al margen de la ley para salvar a un pariente secuestrado pueden ser condenadas a prisión de 13 a 22 años por financiar el terrorismo, lo cual es absurdo, por decir lo menos, porque la vida y la integridad son bienes jurídicamente superiores al dinero. Paradójicamente, la Corte considera que a quien retiene a otro o, como en el caso particular, a quien “cuida” niños, no le aplica ningún castigo.
No obstante lo que usted dice, parece sensato pensar que quien viviera en las selvas dominadas por las Farc hubiera tenido que actuar “bajo coacción insuperable”.
Sí, esa tesis es razonable en las mentes ingenuas, como ha sido las de los colombianos frente a las Farc cuya lógica es diferente de la nuestra. Bajo esa premisa es posible pensar que la población que vive en las selvas actúa bajo una insuperable coacción. Pero los que hemos estado secuestrados y tenemos un poco curtidas nuestras percepciones también pensamos que es cierto que hay habitantes en esas zonas que apoyan a las Farc y que, por convicción, les buscan suministros de dotación, comida y drogas, o que simplemente son sus familiares. Según los analistas del conflicto, la guerrilla no podría haberse mantenido 50 años en la selva si no hubiera tenido apoyo civil.
¿Crisanto Gómez es corresponsable del secuestro de su bebé’
Honestamente, nunca he pensado que él fuera el responsable directo del secuestro de mi hijo. Llegué a pensar que era parte de la red de apoyo de las Farc y, en esa medida, creí que habría podido tener alguna responsabilidad en lo que le sucedió al bebé durante el tiempo que estuvo con él y su familia.
Me sorprendió no ver en el fallo una reflexión sobre los derechos de los niños. ¿Notó esa particularidad?
Por supuesto. Pasó por alto los derechos de los niños que, según la Constitución, priman sobre los de los demás. En el fallo, a la Corte el tema no le merece la más mínima consideración, y ni siquiera analiza el estado de maltrato e inanición en que se encontraba el bebé cuando Bienestar lo tomó en custodia legal, de acuerdo con los testimonios allegados por la Fiscalía. Con todo respeto, debo decir que faltó profundidad y conocimiento del delito del secuestro en nuestro país, delito que ha afectado a más de 40.000 personas en 50 años.
En la sentencia sí hay una mención a las pobres condiciones de salud y desnutrición por las que pasó el bebé mientras estuvo con Gómez. ¿Tal vez usted lo culpa por eso?
Efectivamente, los magistrados estuvieron enterados del mal estado en que se encontraba el bebé, de su inanición, de la fractura de su brazo izquierdo, de las quemaduras que parecían de cigarrillo en su pecho y brazos, además de las heridas de la piel que supuraban por la leishmaniasis. Pero esa situación de extrema precariedad, dolor y sufrimiento de quien estuvo con Crisanto Gómez entre los ocho meses y el año y medio de edad no conmovió a la Sala Penal. Tampoco a algunos medios y columnistas. ¡Ni qué decir de los productores de la película! Todos ellos crearon un héroe, que no es mi hijo.
¿Qué dice de la conducta de Gómez?
Si le soy sincera, es lo que más me ha costado entender. Desde mi punto de vista de madre y de persona secuestrada, yo esperaba, ingenuamente, que se lo llevaran para prestarle la atención médica inmediata que requería porque ya iba con la leishmaniasis y la fractura del brazo. No pasó por mi mente que, a los males que llevaba, se le añadiera el empeoramiento de su situación por el estado de inanición y probable maltrato en que lo encontró Bienestar Familiar.
Cuando las Farc se llevaron al niño, ¿qué le dijeron o le prometieron?
Alias Jerónimo me dijo que iban a entregárselo a la Cruz Roja Internacional para que la organización se lo llevara a mi mamá o que me lo devolverían en 15 días. Quien me hizo aterrizar, mucho después, fue Martín Sombra, cuando fui a verlo a la cárcel. Me preguntó por el niño y yo le reclamé por el estado en que lo habían encontrado. Él me respondió: “Clara, agradezca que su hijo está vivo”. “Sí”, le contesté, “usted tiene razón”. Ojalá el señor Crisanto Gómez entienda los sentimientos de una madre hacia sus hijos y deje de juzgarme y de revictimizarnos a mí y al niño.
Crisanto ha dicho que él le entregó el bebé al ICBF para que lo atendieran. Pero unas funcionarias de esa entidad aseguran que se lo quitaron por su mal estado de salud. ¿Esa contradicción ha debido tener mayor peso en la Corte?
Por supuesto. Estaba plenamente probado, no sólo por testimonios de funcionarios del ICBF, entidad que expidió un acto administrativo mediante el cual tomó la custodia legal del bebé, sino de los médicos que señalaron que no lo pudieron operar antes (demoraron más de año y medio en tomar la decisión) porque Gómez mintió sobre la familia del niño, primero, y porque después nunca volvieron a tener noticias de él. Recuerde que mi hijo alcanzó a ser declarado en estado de abandono para ser sujeto de adopción.
En cuanto a la película, por la que usted tuvo una disputa legal, ¿qué opina ahora de la historia sobre Crisanto y su hijo que se refleja en ella? Los realizadores están sacando pecho con el fallo.
Opino lo que pensaba antes: que para hacer esa película no era necesaria la exposición del bebé, así fuese en una imagen representada, ni tampoco la utilización de su nombre ni del mío para hacerse publicidad.
¿Y qué piensa de los productores?
Tengo clarísimo que son unos mercaderes del dolor que, infortunadamente, tuvieron el apoyo de abogados con inhabilidades legales para actuar, como los del bufete del exministro de Justicia Juan Carlos Esguerra. Y también el de algunos periodistas. Tampoco fue grato que un diario hubiera publicado unos correos privados sin contexto y sin confirmar la veracidad, y que hubiera desbordado los límites del derecho a la privacidad e intimidad de un menor de edad cuando hizo pública la historia clínica de mi hijo.
Se ve que aún le duele ese capítulo de la historia.
Así es. Aquel fue un capítulo doloroso por muchas razones, fuera de que me costó una pelea familiar. De manera que, por mi parte y en el balance de 2013, este es un tema triste. Me dejó, por supuesto, un aprendizaje a punta de más dolor, que es la manera como me ha tocado ir aprendiendo en la vida, y no sólo por el secuestro. El postsecuestro me ha generado, al menos, estos sinsabores.
También es cierto que cuando Gómez habla, usted queda como victimaria. ¿Tal vez porque usted quiso que lo procesaran?
Mi madre tiene un dicho que me ha ayudado a salir adelante y a afrontar tanto los obstáculos como los ataques. Ella dice: “Si te mandan una piedra y no es para ti, no la recojas”. Yo hice uso de una prerrogativa, que me asiste en un Estado de derecho, a hacerme parte en un proceso en representación de mi bebé, que fue víctima al igual que yo del conflicto. Y conseguir ese derecho no fue fácil: acudí a varios abogados y ni pagándoles querían aceptar el caso por miedo a las Farc. Por supuesto, me sentí sola. Esta es la razón por la cual me tocó pedir asistencia a la Defensoría del Pueblo, que sólo fue efectiva cuando el proceso estaba ad portas del fallo de primera instancia.
Usted ha aceptado ser cabeza de lista del liberalismo a la Cámara por Bogotá. Primero: ¿por qué vuelve a la política con el Partido Liberal? Segundo: a pesar de que su colectividad ha apoyado los diálogos en La Habana, ¿cuál será su posición frente al proceso de paz con sus secuestradores?
Primero: vuelvo a la política, aunque creo que nunca me he retirado, si se entiende la política en un sentido amplio, por el interés que deben tener los ciudadanos en los destinos de su comunidad, de su ciudad y de su país. Vuelvo al Partido Liberal porque es el que históricamente me ha abierto sus puertas y me ha honrado con la responsabilidad de encabezar la lista. Segundo: mi posición ha sido la misma en cuanto al proceso de paz: he apoyado al presidente Santos en este intento desde el primer día, pues siempre he considerado que el diálogo es el camino para encontrar la paz, así sea con mis secuestradores, como usted lo anota.
¿Cuál va a ser su lema de campaña?
El lema existe: “Ya tienes por quién votar”. El eje será el de las personas, particularmente las mujeres, los niños y la población de la tercera edad, de mejoras en los campos sociales en acceso a educación, salud, trabajo y crédito. Y como exsecuestrada estaré atenta a las personas que por cualquier razón han sufrido violaciones de sus derechos fundamentales .
“Sin derechos”Las decisiones judiciales sobre el hombre que tuvo a su bebé, han sido contradictorias: inocente, condenado a 33 años de cárcel y hoy absuelto por la Corte. ¿Cómo lo explica?
Hay que reconocer, de antemano, que es un caso complejo, además de mediático. Y que quizá los jueces pudieron actuar presionados por la prensa, en uno u otro sentido. Es posible que las tres instancias se equivocaran en algún grado, porque en vez de primar el equilibrio, se debatieron entre polos opuestos y no lograron encontrar los matices para la aplicación correcta de justicia, entendida como el dar a cada quien lo que le corresponde. Además, es claro que el señor Gómez tuvo la habilidad de mentirles a todos y que le creyeran: a las Farc; a las autoridades, pues hasta registró al bebé como familiar suyo. Y a la opinión y a la propia Corte, que aceptaron su versión.
Sobre la película, por qué usted, que la demandó, hizo amago de llegar a un acuerdo económico con los realizadores.
Estuve mal asesorada jurídicamente. Quería que no se usara la imagen de un bebé, así fuera una representación, para que no se infiriera que se trataba de mi hijo. Obviamente, al mostrar noticias reales, quedaba claro que tenía que ver con mi liberación y con nuestra historia. Tampoco se me reconoció ese derecho.
“La fama tiene varias caras”Como cabeza de lista liberal a la Cámara, usted debe conseguir votos en Bogotá. ¿Es consciente de que su historia despierta simpatías pero también antipatías?
Soy consciente de la inmensa solidaridad, cariño y admiración que me expresan las personas en el día a día, incluso desde antes de que me liberaran, en 2008. Sé que tengo muchos simpatizantes. Por supuesto, siempre hay contradictores. A ellos los invito a hablar conmigo, a leer los libros y escritos que he redactado, a escuchar mis propuestas, a superar la “antipatía”, si la hay, y a ser tolerantes.
¿Por qué cree que en lugar de despertar la solidaridad atrae algunas resistencias?
Es difícil auscultar la mente y los corazones de las personas y hacer un juicio de valor cuando se desconoce qué hay detrás de esas supuestas resistencias. Le confieso que en general, desde cuando me liberaron, he contado con una apertura enorme, no sólo nacionalmente, sino también en el extranjero. He venido a darme cuenta de que la fama tiene varias caras: muchas personas la buscan, pero a mí simplemente me llegó, como le digo, con muchas solidaridades. Pero esas situaciones también generan sentimientos encontrados. Y esa es la otra cara: el efecto de lo que no se ve pero que está.