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‘No maquillo la realidad’

La dramaturga recibió el título de Doctora Honoris Causa en Artes, otorgado por el Instituto Superior de Arte de Cuba. Hace 45 años, junto a Santiago García, le dio vida al Teatro La Candelaria.

30 de enero de 2011 – 04:00 p. m.

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¿Cómo recibió el título de Doctora Honoris Causa?

Muy emocionada, es un gran estímulo, ya son 45 años trabajando por el teatro y la cultura.

Rolando González, rector del Instituto Superior de Arte de Cuba, dice que usted “es una figura imprescindible en el ámbito escénico latinoamericano”, ¿qué opina?

No sé si soy imprescindible, pero sí sé que he trabajado mucho.

¿Cuáles son los retos que enfrenta hoy el teatro colombiano?

Lograr dar el salto necesario para que no sea considerado como residual, para que se aprecie.

Hace 45 años fundó el Teatro La Candelaria, ¿cómo fue la materialización de ese sueño?

El teatro lo construimos con nuestras propias manos. Miro hacia atrás y me parece increíble haberlo logrado.

¿Qué le enseñó esa experiencia?

Que todos los sueños pueden lograrse, pero con mucho trabajo y acompañamiento. No he estado sola en esto.

El logro más importante durante su carrera artística.

No puedo centrarme en uno… haber consolidado el grupo del Teatro de La Candelaria, darle vida al Festival Alternativo, la escritura de mis poemas y obras de teatro, mis hijos, mis nietos…

¿Qué la inspira?

Nuestra realidad, que me duele pero que no la maquillo. Escribo desde ese dolor.

Describa  el país en dos palabras.

Dolor y júbilo.

La peor embarrada en el teatro.

Olvidar la letra en una obra y reinventarlo todo sin que el público se percate.

¿Cómo ve el nivel actual del teatro nacional?

Muy bien. Quizás el Estado no lo vea tan bien, pero el público sí lo nota.

¿Qué le falta a la cultura colombiana?

Reconocimiento al teatro de laboratorio.

¿Quién sería una buena o un buen ministro de Cultura?

Vamos a darle el cuarto de hora a la actual ministra. Esperamos que entienda que el Plan Nacional de Teatro que proponemos es apenas un comienzo.

¿Se dedicaría a la política?

Llevo una vida dedicada a ella, pero no a sus cargos. Soy una activista política por la paz.

¿Cómo llegar a la paz a través de la cultura?

Es el camino más rápido. Estamos generando movimientos de artistas por la paz y la siento cerca.

¿Qué cambiaría para que Colombia fuera un mejor país?

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Los pasados ocho años.

¿Alguna anécdota de sus años en la Juventud Comunista?

Me desmayé un día en la Universidad Nacional por los gases lacrimógenos, luego desperté en la enfermería, donde una señora me ponía rodajas de papa en la cara.

¿Qué le queda a Patricia del nadaísmo?

Todo. Amigos, poemas y el sentimiento de que aún soy nadaísta.

¿Qué mató al nadaísmo?

No ha muerto, mientras estemos nosotros.

Un recuerdo de esa época.

En la calle nos agredían muchísimo por la manera como nos vestíamos, y declamábamos poemas encima de las mesas de los bares. Era algo muy fuerte para la época.

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¿Necesita alocarse un poco la juventud de hoy?

Sí, le falta más locura y rebeldía.

Un buen dúo para impulsar el teatro colombiano.

Santiago García y Enrique Buenaventura.

¿Qué obra recomienda para ver por estos días en Bogotá?

A manteles, del Teatro La Candelaria, y Las Manuelas, de la Corporación Colombiana de Teatro.

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¿Tiene rituales en el teatro?

Siempre. Tengo mi parte esotérica muy bien administrada. Me encantan las velas.

¿Qué la apasiona?

Crear.

¿Se queda con la dirección o con la actuación?

Con las tres: también con la escritura. Me quedo con todo.

¿Cuál sería el lema de su vida?

Vivir sabiendo lo que sucede alrededor.

Un director de teatro colombiano que admire.
Santiago García.

Y uno internacional.

Miguel Rubio.

Una noche de teatro inolvidable.

En París cuando presentamos Guadalupe años 50, la obra se terminó y la gente gritó. Yo no entendía, pensé que no les había gustado hasta que después del grito vino la ola de aplausos.

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¿Recuerda su primera actuación en las tablas? ¿Cómo fue ese personaje?

Si, a los dieciséis años hice un pequeño personaje en Soldados de Álvaro Cepeda Samudio. Casi me desmayo del susto.
 
Un actor que disfrute dirigir.

Me encantan los actores del grupo Rapsoda.
 

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