Publicidad

Objetos pegados al corazón

La colombiana Gabriela Pardo creó una empresa de ropa y accesorios infantiles en Alemania, la capital europea del diseño.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Pensar en un juguete de esos que permanecen pegados al corazón y a la memoria fue la razón fundamental para que Gabriela Pardo se aventurara a adentrarse en el mundo de los niños con el objetivo de fabricar objetos y accesorios con los que ellos pudieran jugar, dormir o despertarse.

Esta colombiana, radicada en Berlín, Alemania,  desde hace más de ocho años, estudió diseño industrial en la Javeriana, pasó por el departamento de mercadeo de Villegas Editores y realizó un máster en FIT (Fashion institute of Technology en N.Y.) en marketing y comunicación. Trabajó para The Bravo Group, que se encarga de hacer publicidad para la comunidad hispana en Estados Unidos, pero pronto se decepcionó de este mundo y pasó a manejar las relaciones públicas y las comunicaciones del Museo del Barrio del Upper East Side, Nueva York, el cual cuenta con una gran colección de arte latinoamericano. No obstante sólo fue hasta que se mudó a Berlín, donde formó una familia, cuando el deseo de crear su propio negocio nació.

Así surgió Things we love (Cosas que amamos), que con pasos de bebé ha crecido porque no le interesa tener un negocio de masas, sino encontrar la satisfacción y la calidad que permite una producción reducida y revisada con sus propios ojos.

Un avión en tela roja a cuadros, unos cojines en forma de guitarra, retratos de colores de inspiración victoriana hechos a partir de siluetas, muebles antiguos retapizados y ropa de telas particulares y especiales conforman la serie de objetos creados por Pardo.

La estética puede describirse como universal porque sus creaciones están llenas de colores, de formas fáciles y sencillas pues lo complicado en el mundo de los niños no funciona. “Mucha de mi inspiración viene de mis propios niños, de mi vida en Berlín, del Bauhaus, por ejemplo, y de los viajes”.

Poco a poco ha logrado entrar en el mercado alemán de gran competencia porque hay una tradición fuerte de juguetería, sobre todo los hechos a mano y de madera, y sus productos se ven colgando en las vitrinas de las boutiques infantiles. Sirviéndose de las herramientas de la web, sus productos ya han alcanzado costas tan lejanas como las de Australia. La mayoría de materiales con los que fabrica cada pieza vienen de Estados Unidos y de Francia, donde encuentra gente que le diseña telas exclusivas.

Su deseo de seguir en el negocio siempre se encuentra respaldado por esa cara de sorpresa que se dibuja en la cara de los niños al destapar una caja con uno de sus productos y por el anhelo de que algún día cuando sean grandes recuerden esa guitarra-cojín con la que se creían una estrella de rock.

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido