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Pensar el cine desde otra orilla

El seminario Cross/Transmedia, que se realiza jueves y viernes en Bogotá, es el primer paso del naciente festival para tentar a la industria cinematográfica nacional a centrar los ojos en las tendencias digitales.

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¿Cómo nace la idea de crear el festival Distrito Cinema?


A Bogotá le falta un festival audiovisual de gran impacto, acorde al contexto que ofrece el desarrollo de las nuevas tecnologías.


¿A qué le apunta Distrito Cinema en unos años?


A convertirse en una plataforma líder en la región que cobije toda clase de contenidos narrativos audiovisuales.


Y el seminario Cross/Trasmedia ¿con qué objetivo nace?


Con el de dar a conocer las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías y la internet para la creación, producción y difusión de historias, bien sea para el cine, la tv, la publicidad, los videojuegos o la animación.


¿En qué consiste el concepto ‘cross/transmedia’?


Son proyectos narrativos interactivos, desarrollados por personas provenientes de diferentes disciplinas artísticas (cine, video, fotografía, diseño, publicidad, entre otras) y que pueden ser vistos en múltiples pantallas (celulares, tabletas, computadores…).


¿Con qué ejemplo podría ilustrar este nuevo concepto?


“The Truth About Marika” es una serie sueca para televisión, que interactuó con la gente en radio, internet, celulares y en las calles. Una mujer invita a participar a la audiencia en la búsqueda de su amiga desaparecida; la búsqueda tiene lugar en todo el país.


¿Qué oportunidades encontrarán los realizadores colombianos?


Además de otros realizadores, conocerán a profesionales de diferentes disciplinas artísticas y gente afín a las nuevas tecnologías. También, nuevas maneras de contar historias y otras perspectivas para acercarse a sus espectadores.


¿Qué le falta por explorar al cine colombiano?


Las historias sencillas, íntimas y cotidianas. Un cine más personal.


¿Como producir cine desde la internet?


No es un medio para producir, sino una herramienta importantísima para la circulación de contenidos audiovisuales y la interactividad. Mire a dónde han llegado Youtube o Vimeo.


¿Hoy puede decirse que realizar cine está al alcance de quien quiera producirlo?


Más que cine, hablaría de contenidos narrativos audiovisuales. Con las nuevas tecnologías y la internet se están creando historias maravillosas desde el Amazonas hasta la Costa Caribe, pero todo pasa por lo digital.


¿Qué iniciativas interesantes se están gestando en el país que hablen de ‘otro cine’?


Me gusta hablar de experiencias narrativas como la de la Escuela Audiovisual de Belén de los Andaquíes, en el Caquetá, con niños entre 6 y 12 años que realizan animaciones. En el país están pasando más cosas que los rodajes tradicionales. Otro ejemplo bonito es Ciudad Bolívar, donde hay niños que están realizando videojuegos.


La última película colombiana de la que salió contento.


La más reciente, El páramo, una película que responde a las expectativas del género del terror.

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La película que a su parecer describe más a Colombia.


Retratos en un mar de mentiras.


La historia que quisiera llevar al cine.


Una novela de Evelio Rosero: Los ejércitos.


¿Cuál de los festivales de cine colombianos es su favorito?


El de Cartagena.


Los festivales… ¿para qué?


Para ver el cine que de otra manera no se podría ver, para encontrar directores, para encuentros de la industria y para pasar un buen rato, por supuesto.


¿La mejor hora para ir al cine?


Como decía el escritor Rafael Chaparro: a las 3 solo, a las 6 acompañado y a las 9 muy bien acompañado.

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¿Qué significa la sala de cine?


Un ritual.


¿Cómo un politólogo termina siendo productor de cine?


De la misma manera como terminé estudiando gestión cultural. He logrado combinar las tres profesiones desde el ámbito de la gestión y las políticas públicas para el desarrollo del cine.


¿Dónde se encuentran la ciencia política y el cine?


Toda película interesante es una lucha de poder.


Un clásico del cine que le encante.


Un cliché: Los cuatrocientos golpes de Truffaut.


Una película latinoamericana.


La ciénaga de Lucrecia Martel.


¿A Bogotá llega la oferta de cine que la ciudad se merece?


Para nada. No se imagina la cantidad de cine que no llega.


¿Se respiran aires de cine en Colombia?


Ojalá ventiara un poco más.

 

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