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Siente una gran satisfacción al interpretar algún personaje que le da la oportunidad de explorar lo más oscuro de su psique, como cuando le dio vida a Eugenia de Koppel, una ama de casa desesperada. Cuenta que aprende de los otros actores, observándolos. Así pasó con Vincent Gallo, con quien compartió la producción 1989 y al que le admira la capacidad de desarrollarse dentro de la irreverencia. Para ella, no hay nada más divertido como actriz que tener la posibilidad de jugar, y ahora lo hace como profesora de inglés. Carolina Gómez, muchos roles en televisión, otros tantos en cine, se sumerge cada vez más en la comedia, el género que considera más complejo de representar.
Luego de siete años de haber incursionado como actriz en ‘El auténtico Rodrigo Leal’, vuelve a ser dirigida por Andrés Marroquín. ¿Cómo ha sido el reencuentro?
Ha sido maravilloso. El comentario más lindo que me hizo fue que para él ha sido muy grato ver la maduración de mi proceso actoral, que había crecido mucho en términos profesionales, lo cual es siempre halagador.
Aquí también hay un reencuentro con Víctor Mallarino. ¿Cómo le ha ido con él y el resto del equipo?
Trabajar con Víctor ha sido de verdad un placer, tenemos buena química, es un gran actor, nos entendemos muy bien en el set y fuera de él. Cuando tienes a alguien tan talentoso a tu lado las cosas fluyen fácilmente. El elenco es muy profesional, la mayoría ha tenido experiencia en comedia y eso hace que cada una de las caracterizaciones sea bien interesantes.
Con la interpretación de Hortensia en ‘El paseo’, (Trompetero), y ahora con ‘La teacher’ usted se va sumergiendo en la comedia. ¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta con este género?
Creo que lo más difícil de la comedia es tratar de no hacerla, hay que dejar que las situaciones sean las que se vuelvan divertidas, no los personajes. Es un reto no caer en la exageración ni en la sobrecaracterización. Hacer comedia tiene su cuento, había hecho cosas con un tinte un poco oscuro y la verdad que ha sido muy gratificante e interesante como actriz esto que es más fresco.
¿Hay algo que se le dificulta más y algo que se le dé muy fácil a la hora de actuar?
Siempre me ha parecido complicado reírme con naturalidad, espontáneamente, cuando quien se ríe es el personaje y no uno. Con Pili se ha logrado con facilidad, creo que por el mismo entorno. Llevamos varios meses grabando, entonces meterse en la piel del personaje ya fluye.
¿Qué tan difícil fue desprenderse del papel de ‘A corazón abierto’?
Siento que Andrés fue acertado. Ensayábamos las escenas en tonos muy diferentes a los que realmente estaban escritos. Por ejemplo, en una escena en donde yo le declaraba el amor a un personaje, me hacía interpretarla de mal genio, no amorosamente, o llorando o riéndome, entonces ese tipo de ejercicios me sirvieron para desprenderme de Alicia.
Pilar Ortega es una mujer dulce, centrada y muy trabajadora. ¿Por qué decidió participar en este proyecto y cuáles cree que son los riesgos de personificar a alguien tan noble?
Acepté porque me gustó, me pareció lindo pasar de un personaje tan fuerte a Pili, que es una burbujita de felicidad. Había tomado la decisión desde hace unos años de encarnar papeles muy oscuros, turbulentos, con psicologías complejas como parte de mi crecimiento actoral. Pasar a Pili es refrescante. El riesgo más grande es que la gente acepte verme de alguna forma distinta. El colombiano tiene la particularidad de mezclar a quien interpreta con el personaje y no hay nada más lejano a mí que Pilar.
¿Qué papel no aceptaría representar?
No podría decir alguno en particular en este momento, me faltan tantos roles por hacer que no tendría la osadía de declinar alguno.
¿Por qué los televidentes se deben quedar con ‘La teacher’?
Porque nos queremos reír. Hay una cosa muy bonita de Pili y de los personajes y es que se les puede ver el alma, lo lindo en La teacher es que cada uno trasciende.