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¿Cómo han sido estos 20 años de Ballarte?
De crecimiento, aprendizaje y fortalecimiento para brindar a la ciudad el mejor espacio en la formación en ballet clásico. Han sido 20 años de trabajo en equipo cuyos resultados nos han convertido en la institución privada número uno en Colombia.
Es una academia mixta. ¿Qué tanta presencia masculina tienen?
Poco a poco el número ha aumentado. Es gratificante que hoy tenemos unos cuantos niños apoyados por sus padres, pues la mayoría ingresan jóvenes, cuando están dispuestos a afrontar las críticas familiares y sociales.
¿Cómo nace Ballarte?
Fue una iniciativa familiar. Nos hemos mantenido unidos y sin perder de vista la filosofía con que nació, buscando cada día el punto de excelencia.
¿Por qué decidieron celebrar los 20 años con ‘Peter Pan, el ballet’?
Nos hemos interesado en la circulación de obras que generen una cultura de la danza clásica desde temprana edad, pues los niños serán el público del mañana.
¿Qué tanto se aprecia el ballet en Colombia?
No somos por tradición un país culto en lo clásico, y eso incluye el ballet. La falta de educación en esta área genera desinterés del Estado y las empresas privadas.
¿Cómo cambiar esta situación?
El primer paso es la educación, el apoyo a la circulación, que la gente pueda conocer y valorar el trabajo del bailarín. Y para esto se requiere apoyo económico.
¿Por qué no se destinan suficientes recursos para la danza clásica?
Son una serie de factores de fondo. Considero que si hubiera alguien con una alta injerencia en el medio cultural que abanderara la causa, como en otros países, Colombia podría destacarse.
¿Por qué cree que es fundamental el desarrollo de este género?
Es la forma más refinada de la danza. Un bailarín que domina esta técnica se puede abrir camino en géneros como el moderno y el contemporáneo.
¿Cómo ve este arte en el resto de la región latinoamericana?
En América Latina se ha fortalecido. Pero somos el único país de la región cuya capital no cuenta con una compañía profesional de Ballet. Ello requiere de la presencia indiscutible del Estado y de la empresa privada.
¿Qué esfuerzos se han hecho para promover esta danza en el país?
A nivel distrital se mantuvo por varios años el Festival de Ballet al Parque, evento que ayudó a la circulación de los mejores productos en Bogotá. El sector ha hecho el esfuerzo de sentarse a dialogar y unirse, pero el panorama, en cuanto a recursos, es cada vez menos alentador.
¿Cómo surge su interés en la danza?
Comencé mis estudio de ballet en el colegio. Allí me enamoré de la danza clásica y entré al Ballet Ana Pavlova. Mientras cursaba mis estudios universitarios, tuve la oportunidad de enseñar y descubrí que esa era mi vocación.
Tenía 18 años cuando fundó la academia. ¿Cómo fue la experiencia?
Era “muy” joven, pero tenía las agallas para enfrentar ese reto y un equipo de trabajo que me ha respaldado desde el principio. Reconozco que fui arriesgada.
¿Qué le han aportado sus estudios en lenguas para su carrera como directora artística?
Fue la mejor elección. Dominar otros idiomas me ha puesto en contacto con el mundo del ballet.
¿Qué le ha aportado Ballarte al ballet en Colombia?
Hemos contribuido manteniendo visible la danza clásica generando nuevos públicos que exigen calidad. Hacemos las mejores producciones, pero también hemos formado a cientos de bailarines que han obtenido reconocimiento internacional.