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“Sin educación no es posible la paz”: presidente de la Universidad Libre

El abogado cucuteño asegura que la academia es central en el posconflicto. Considera que la repartición de la tierra y la tolerancia deben ser el eje de todo lo que se construya a partir del 2 de octubre. 

Para Jorge Alarcón, la universidad Libre contribuye al posconflicto con el diplomado “La paz en el territorio: Una oportunidad de inclusión social”. / Mauricio Alvarado
Para Jorge Alarcón, la universidad Libre contribuye al posconflicto con el diplomado “La paz en el territorio: Una oportunidad de inclusión social”. / Mauricio Alvarado
Foto: MAURICIO ALVARADO

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¿Pensó en dedicarse a la política?

Hice algún ejercicio, cuando Belisario Betancur definió un movimiento nacional en él cabía gente de todas las tendencias. Aspiré al Concejo de Cúcuta, pero siempre quise ser abogado litigante y por eso nunca más pensé en ocupar un cargo público, pese a que he tenido diferentes ofrecimientos. He sido abogado por 33 años y docente de la Universidad Libre, en la cual lo que hago es vender un mensaje de libertad, igualdad y fraternidad.

En cuanto a la Universidad Libre, ¿qué diferencia al presidente del rector?

Somos presidencialistas. La universidad históricamente ha manejado la figura del presidente simultáneamente con la del rector, pero la primera es la representación legal, administrativa y económica, mientras la segunda tiene la dirección y la responsabilidad académica.

¿Qué debe tener en cuenta la academia en el posconflicto?

Hay universidades que creen que la tolerancia no debe formar parte de sus principios. Nosotros consideramos que la academia está para que el país entero entienda que los acuerdos no se cumplirán en un mes, sino que van a requerir todo un proceso pedagógico. En diez años se seguirá hablando del desarrollo del tema. Debemos entender que desde el 2 de octubre tenemos que vivir en un país diferente, en el que la tolerancia ocupa un papel fundamental para vivir en paz.

Además de la tolerancia, ¿a qué temas le debe prestar atención la academia?

Creemos que el componente más importante de los acuerdos de paz es el de la tierra. Ha estado mal repartida en los últimos años y la poca que tenían los campesinos desapareció. Consideramos que si el campesinado puede tener tierra suficiente para generar la producción agrícola que necesitamos, seremos una Colombia diferente a partir del 2 de octubre.

¿Qué le ve de malo al acuerdo al que se llegó en La Habana?

Cuatro años de negociación implican una gran responsabilidad por parte de los negociadores del Gobierno y las Farc. Lo que es importante resaltar es que no se habló de la institucionalidad del país, tanto así que los acuerdos son sometidos a una refrendación y además la Corte Constitucional también tiene participación activa. Creo que incluso de encontrarse algún quiebre en la base normativa sería insignificante frente al logro que se ha obtenido en este proceso.

¿Cómo ve la justicia transicional de este proceso?

En el país se han implementado diferentes modelos de justicia. Tuvimos la justicia sin rostro, Justicia y Paz y ahora hay una Jurisdicción Especial para la Paz. Creemos que la justicia transicional ocupa un papel preponderante, porque sus elementos constituyen un nuevo modelo frente al viejo, en el que lo único que se conseguía era la cárcel. La verdad, justicia, reparación y no repetición son elementos imprescindibles, que se deben aplicar sobre todo en países con conflictos internos como el nuestro.

¿En qué se enfoca su cátedra de la paz?

Estamos comprometidos con que quienes no han sido víctimas entiendan que debemos tener un cuerpo económico y educativo. Un país sin verdadera educación no puede desarrollar una paz estable y duradera. En Colombia se habla de más de ocho millones de víctimas, un 20 % de la población. Los citadinos somos ajenos a eso y no puede haber un Estado social de derecho cuando por período presidencial puede llegar a haber dos millones de víctimas. A partir de ahora debemos reconocer que tanto víctimas como victimarios tienen derecho a que el país los vea diferente.

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